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Algo sobre teorías y prácticas del derecho

lunes, junio 29, 2009

Los golpes de Estado son un mal recuerdo. Ahora hay sucesiones forzadas.

"Honduras amanece con nuevo presidente", dice Monterito en CNN en español. Del mismo modo que podría haber dicho "amanece nublado", como si fuera un fenómeno de la naturaleza.

Nos hace acordar a los clásicos titulares neutros de la prensa argentina del día después de cada inauguración dictatorial: "NUEVO GOBIERNO" era el título una y otra vez.

De igual modo, la "narrativa" de CNN del episodio hondureño parece orwelliana: el título de la gran cadena es "sucesión forzada en Honduras".

Cierto es que se trata de un episodio distinto de los clásicos "golpes de Estado del siglo XX". Porque, quedémonos tranquilos, no va a pasar nunca más eso de que asuma un gobierno "militar". Ahora tenemos "sucesiones forzadas", un concepto jurídico mucho más complejo para manejar en el derecho internacional. Vemos en detalle este nuevo y más reciente ejemplo.


Qué pasó en Honduras

Mel (Manuel) Zelaya convocó por decreto a una "Encuesta Popular". Ya desde el "nomen iuris" quedaba claro que esta convocatoria era una consulta con caracter sui generis, y que ciertamente no se pautaba en el marco de la "consulta" popular que contempla la Constitución de Honduras en términos parecidos a los de nuestra Constitución. Lo que Zelaya proponía era para "preguntar" al pueblo si le parecía bien que en las próximas elecciones se votara una consulta sobre la reforma de la Constitución. Una anteconsulta no vinculante, una consulta al cuadrado.

La iniciativa de Zelaya fue declarada ilegal por la Justicia. El ejército se negó a distribuir las urnas, que iban a ser colocadas en plazas, parques y otros lugares públicos. Zelaya respondió removiendo al Jefe del Ejército. Conocido el hecho, los jefes de las otras fuerzas renuncian en solidaridad con él. Paralelamente, el Fiscal General de la República anuncia que de llevarse a cabo la consulta los funcionarios que insistan en llevarla a cabo serán imputados de delito.

Los hechos jurídicos se precipitan -y dejan de resistir encuadres "jurídicos"- cuando el Ejército entra a la casa de Zelaya y lo carga en un avión llevándolo a Costa Rica.

La versión oficial es que el Ejército actuó en cumplimiento de una orden de la Corte Suprema de Justicia. Es obvio que ningún tribunal podría haber dado una orden de arrestar un presidente en funciones y expulsarlo inmediatamente del país sin proceso.

Acto seguido, un decreto express y dominguero del Congreso destituye a Zelaya y designa a Micheletti como nuevo presidente, al tiempo que su Secretario lee y muestra una carta de renuncia de Zelaya, cuya autoría es sospechada.

Así están las cosas, hoy. Una acción conjunta del Ejército y de dos poderes constitucionales ha cortado el mandato de un Presidente constitucional. Y no lo ha hecho mediante un procedimiento constitucional. Más bien uno podría pensar que el ejecutivo en funciones fue objeto de una oferta (de renuncia) imposible de rechazar.

Como dice el blawguero salvadoreño Amaya Cóbar en este recomendable post, que linkeaba ayer Bovino,


A Zelaya se le sacó del camino por una iniciativa que no llegó a iniciar. Una violación a la Constitución y al orden democrático bajo el argumento de preservar la Constitución y el orden democrático: la justificación más trillada de las dictaduras.


Di Tella y la indiferencia del poder real frente al qué dirán del mundo


Cierro con una anécdota que leí en "El otro", la biografía de Duhalde que hace más de diez años escribía Hernán López Echagüe. Cuentan ahí los conciliábulos del justicialismo -entonces en la oposición- cuando decidían qué hacer ante la asonada de Campo de Mayo en 1987. Cuenta que en la reunión algunos ven el golpe en ciernes como un grave peligro y otros, prácticamente como una oportunidad. Cafiero pregunta, en fin, qué hacemos. Habla Guido Di Tella. Su tono es resignado, displicente.

- "El golpe de Estado es un hecho. Lo que hay que hacer es fácil: irse. Yo mañana me voy a Estados Unidos".

Está en la reunión Pignanelli, que no puede creer lo que oye y entonces repregunta: "Escuchame Guido, ¿los demás países van a reconocer a un gobierno militar?

A lo que Di Tella, según López Echagüe, responde sin vacilar:

- Pero querido -dice con su voz arrastrada- primero nos va a reconocer Sudáfrica, después nos va a reconocer Uganda y por último la Comunidad Europea. Quedate tranquilo.

La historia termina con Di Tella viajando a Estados Unidos, en cumplimiento de su anuncio, mientras el PJ termina llevando su gente a la concentración de Semana Santa.

Siempre me quedó la duda de si Di Tella hubiera tenido razón en su predicción si el golpe de Rico prosperaba.

Está claro que el repudio de la comunidad internacional (o de las nuevas comunidades "regionales") puede tener efectos disuasivos y por eso no hay más "golpes" clásicos, los que sustituyen a todos los representantes del pueblo y se arrogan sine die la suma del poder público en cabeza de un grupo de jerarcas militares.

Pero es probable que esa sensibilidad no llegue a irritarse tanto con las "sucesiones forzadas", un concepto jurídico menos nítido, y por eso la de Honduras, que no fue la primera, tampoco va a ser la última.

11 comentarios:

  1. ¿Y lo de diciembre de 2001 y enero 2002 no fueron sucesiones forzadas?

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  2. Habría que hacer un comentario o comparación con el caso de Frondizi / Guido por nuestras tierras.

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  3. Martín L.29 junio, 2009

    Es similar en que Guido era el sucesor natural de Frondizi, al haber renunciado el vicepresidente Gómez unos tres años antes. Pero la diferencia es que Guido y sus titiriteros uniformados cerraron inmediatamente el Congreso. Y que la legitimidad de Zelaya es infinitamente mayor que la de Frondizi, dado que el líder de la UCRI había surgido de elecciones donde el peronismo estaba proscrito.
    Saludos.

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  4. Las de 2001-2002 fueron sucesiones forzadas por los hechos, a De la Rúa no se lo llevaron preso los milicos. Renunció.

    Dicho sea de paso, el Congreso decidió "por unanimidad" deponer a Zelaya. Ahora, ¿alguien sabe si fue unanimidad de todos los disputados o de todos los presentes? Es bien distinto ser unánimemente depuesto por el 100% de los diputados que por el 53%.

    Marcelo

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  5. Martín L.30 junio, 2009

    Tengo entendido que fue unanimidad de los presentes, porque a los pocos diputados leales a Zelaya no se los invitó a la sesión (e incluso se envió una partida de soldados a arrestar a uno de ellos, César Ham, y no se sabe si lo mataron o si logró escapar y está prófugo).

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  6. Gustavo:

    Aún si la consulta al cuadrado de Zelaya era inconstitucional, su destitución parece un golpe de estado, huele a golpe de estado, tiene color de golpe de estado... es un golpe.

    Lo de "sucesión forzada" me parece un eufemismo.

    Sin conocer nada sobre los mecanismos institucionales previstos en Honduras para un presidente que enloquece (por decir algo), ponerlo en un avión a Costa Rica no parece la vía democrática.

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  7. Los golpes de estado "clasicos" no rinden más, no son funcionales hoy en día, al menos circunscribiéndonos a la región.
    Hoy las mal llamadas "democracias" (liberales) son el mejor atuendo del poder: "crean que son libres y elijan, nosotros nos ocupamos de la mejor parte".

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  8. La OEA es una ficción.
    Esta misma deberia acordarse que los pasise de Latinoamerica están más pobres que antes y que los Hiperpresidencialistas se aprovechan.

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  9. Lo raro del caso es porque no lo previeron bien, si tenian la mayoria para hacerle juicio politicio ¿por que no lo hicieron?

    Peca

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  10. Peca,

    es raro, más que nada una cuestión de apuro y que evidentemente los tipos no tienen internalizado ni los valores de la democracia ni el problema tremendo que se compraron. Ellos actúan como si hubieran estado aconsejados por Di Tella.

    En ese sentido la reacción de las demás naciones, que ha sido de lo más enérgica que uno podría imaginar, era algo que no estaba en sus planes.

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  11. Lo de "Mel" me parece un poco edulcorado, francamente. Las "preconsultas" no vinculantes como ésta son recursos de protodictadores para inventar el clamor que los legitime para quedarse para siempre. Lo que no se dice acá es que había gente de Inteligencia venezolana operando en Honduras para obtener buenos resultados en la consulta, inyecciones de dinero caribeño en ese sentido y, según parece, incipientes importaciones de "fierros" desde la patria bolivariana. Algo que torna a la "preconsulta" en algo muy distinto que una alegre votación en plazas y calles para indagar realmente lo que "el pueblo" quiere (en relación con la reelección, no lo olvidemos). Son matices importantes, que creo que no pueden soslayarse porque sean ideológicamente inconvenientes.

    En cuanto a lo local, la anécdota de Di Tella es simpática. Creo que su razonamiento -dadas las condiciones de hecho- era acertado. Pero la verdad, lo de Semana Santa no se planteó por sus organizadores, no fue ni pudo haber sido un golpe. Ni de cerca. Basta con conocer mínimamente lo que pasaba en el Ejército en esa época, quienes se metieron en la Escuela de Infantería, con qué fuerazas contaban, sus propósitos, qué pasaba en las otras armas... pero la ficción continúa. Algún día debería escribirse seriamente la historia de eso.

    Saludos,

    Sandy Claws

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