saberderecho.com

Algo sobre teorías y prácticas del derecho

miércoles, noviembre 14, 2018

Hagamos un juego

(voten para ver los resultados, si quieren pueden comentar variantes o explicar criterios de decisión en los comentarios)




Para suscriptores: si no ven las opciones para votar, click en este enlace

martes, noviembre 13, 2018

El jurista argentino y la tradición


En una de las entrevistas del domingo, Rosenkrantz dice esto

-Hay dos tipos de jueces. Los que quieren determinados estados de cosas para los que el derecho y sus tradiciones de interpretación son obstáculos que hay que salvar. Y los que solo creen que deben juzgar a la luz del derecho y las tradiciones de interpretación. Estos últimos, entre los que me incluyo, creen que la responsabilidad de cambiar el estado de cosas es de los órganos representativos de la voluntad popular.

Por un lado hay que tener cuidado: a veces se enmascara como respetuosa sumisión al demos lo que no es otra cosa que sumisión a secas, porque quieras o no eso acarrea una visión hiper reducida del control de constitucionalidad. Si pasamos de the king can do no wrong a the parliament can do no wrong, en fin. No quiero construir un hombre de paja -eso hacen otros-, y por eso aclaro que NO es lo que CR dice. También lo explicito por la razón de que muchos efectivamente juegan esa carta de humildad democrática para hacer en la práctica un bypass sistemático del control de constitucionalidad. Hay teorías sobre esto (constitucionalismo popular, estás ahí?) y como conciliar eso con la crisis de legitimidad -algo veremos en un artículo complementario de esto, posiblemente titulado el jurista argentino y la botonera- pero no es nuestro tema hoy.

Esta afirmación hace juego también con lo que dijo Rosenkrantz en su discurso J20, pero creo que hay varios problemas allí.

Subrayo, en particular, los dos términos que se repiten. El derecho, por un lado, y la tradición por el otro.


Elizondo y Zidane

Saltamos para verlo en concreto a un por todos conocido ejemplo del planeta fútbol (*) que da más adelante Rosenkrantz.
-Cuando uno decide un caso difícil lo tiene que hacer mirando solo los hechos del caso y las normas aplicables. Elizondo echó a Zidane en el Mundial de 2006 porque le había pegado un cabezazo a un rival. No le importó que fuera el capitán de Francia, ni su último partido, ni la final del Mundial. Lo mismo debe hacer un juez.

Este ejemplo es precisamente revelador de la complejidad del juzgar, y el propio Rosenkrantz lo reconoce como difícil.

Lo que yo disputo es que aquí no funciona su hoja de ruta, o no lo hace del modo imaginado: Elizondo no miró a ojo desnudo "sólo las normas y los hechos". De hecho, no vio el cabezazo, ni tampoco se lo marcó el línea. En épocas pre-VAR, la forma de incorporar esa evidencia fue -siendo benévolos- altamente creativa y él mismo reconoció que fue a consultar a un línea que no había visto la acción (aquí el propio relato de Elizondo). No siendo benévolos, o mejor dicho actuando secundum stricta legem, se dio una situación anómala en la que el juez produjo la prueba.

Noto de pasada que esa opción (Elizondo "optó" por hacerlo, el reglamento no se lo exigía) era además abiertamente contraria a la tradición interpretativa del fútbol.

Esto nos demuestra que los jueces no son la boca muda que pronuncia las palabras de la ley. Que hay márgenes de acción. Y que hay, ay, tradiciones que dejan de serlo porque Elizondo calculó y operó al final del día muy bien el objeto derecho: toda su reputación, y buena parte de la integridad del juego, se deterioraría si quedaba sin pena una flagrante infracción, captada en cámara para todo el mundo. Elizondo tuvo que innovar procedimentalmente para fallar conforme a derecho ... o a los magnos y superiores principios del derecho ... lo que nos demuestra que el derecho es funcional, y un poco plástico.


Los días de la tradición

Consciente de que el derecho-norma no es todo, Rosenkrantz adecuadamente inserta un factor que pretende domar la plasticidad de las normas, su carácter de obra abierta, su proceso de semiosis ilimitada.

Habla de interpretación, ma non troppo. Son las "tradiciones interpretativas". Esto me parece muy bien y yo comulgo con esta idea. La pregunta aquí se hace borgiana: ¿cuál tradición?

Porque una posible formulación empalma con una visión -creo- bastante esterilizante, que pretende encontrar "principios de derecho público" en el art. 27  C.N. como un cajón de sastre al cual se le atribuyen todo constructo so-called originalista que ande dando vueltas, y que es a mi juicio la feble viga en la que se sustenta el fallo "Fontevecchia".

Para los mas avisados, por supuesto que una precuela de esto venía escrita ya en la década pasada en la polémica iniciada por Rosenkrantz en contra de los "préstamos" y otros usos no autoritativos del Derecho, y en la -a mi juicio- atinada refutación de Filippini que se describe en su propio título: El derecho internacional de los derechos humanos no es un préstamo.

Yo creo que, en efecto, existen convenciones interpretativas. Algunas altamente caóticas, rapsódicas: los cánones de la Corte nuestra (y de todas las cortes) son contradictorios entre sí, no lo intenten y no digan pavadas porque es imposible, no way, hacer un diagrama de flujo claro que nos permita saber cuándo hay que ser literales-literales, cuándo consecuencialistas, cuando contextualistas, cuando originalistas, cuando teleológicos, etc. Ahí tenemos a Posner en Divergent Paths aporreando lindo a late Scalia por la inutilidad de su tratado de interpretación. Y no es que Posner proponga otro que sí funciona, lo que implicita es que no es sistematizable.

Ahora bien, cuando uno intenta ver algo de señal en el ruido de la historia, uno ve que hay una cierta tradición. Una tradición que va uniendo fallos disímiles, de cortes gorilas, radicales, menemistas, kirchneristas, esa tradición que nos muestra Siris y Kotes, que nos muestra Bazterricas y Sejeanes, que nos muestra Ekmedjianes contra Sofoviches, Simones, Mendozas, y Rizzos.y que nos muestra piezas menores como Campillay, Arenzón, Sisneros, QCs,, etc., con soluciones creativas, con un control amplio de constitucionalidad, con "nuevos tipos" de sentencias. Vista en su mejor luz: no una expulsiva y cerrada, sino una tradición de innovar, si vale usar el oxímoron.

Una tradición, en fin, que abreva de distintas fuentes (diálogo de), no solo la americana, no solo una improbable "la nuestra" o idiosincrática. No un originalismo implantado, retrospectivo, como el que a propósito de la gauchesca Borges denunciaba en El escritor argentino y la tradición.

Al final, entonces ¿cuál es esa tradición, "la nuestra"?. Como decía Borges, no allí, sino en otro lado: felizmente, no nos debemos a una tradición, podemos aspirar a todas.

Dicho así, yo estoy de acuerdo.


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(*) Insertamos caveat, circunstancial. La divulgación tienta pero: del mismo modo que "la economía de un país NO ES como la economía de una casa", aplicar justicia (sobre todo en sistemas con control de constitucionalidad) NO ES lo mismo que lo que hace un referí en partidos de fútbol. Queda dicho esto también como autoincriminación, sirve como atajo, nos encanta usarlo y probablemente lo sigamos usando, pero la metáfora cruje -por razones que también luego exploraremos en El jurista argentino y la botonera-.

lunes, octubre 15, 2018

La interpretación de la jurisprudencia en un chiste

¿Conocen la historia de cuando un periodista, un civilista, un procesalista y un penalista iban viajando en tren de Londres a Glasgow? 

Cuando cruzan la frontera con Escocia, lo primero que ven es una oveja negra, y el periodista dice: "¡Qué notable! En Escocia todas las ovejas son negras".

El civilista lo refuta: "No es verdad' -dice- 'en realidad se trata de un caso particular, quizá excepcional a la regla, que sólo nos permite decir que en Escocia algunas ovejas son negras. Luego depende, habrá que ver caso por caso".

"Lo único indudable -terció el procesalista- es que en Escocia hay al menos un campo que tiene al menos una oveja que tiene al menos uno de sus lados de color negro".

"Ustedes están saltando hacia conclusiones apresuradas" -concluyó el penalista. "Con lo que vemos hasta ahora todavía debemos asumir que esa oveja negra es blanca, porque nadie ha podido probar que no tiene el otro lado de color blanco".

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No recuerdo cuando leí la versión original de este chiste. Los protagonistas eran, en orden de aparición en el diálogo, un astrofísico, un matemático y un lógico (creo). El penalista como cuarta fase es una de las variaciones jurídicas, que yo mismo he hecho incluyendo administrativistas, constitucionalistas y secretarios relatores de tribunales de alzada (que aparecían diciendo "yo no veo ninguna oveja, se trata de una cuestión de hecho y prueba, no de derecho").

El chiste, explained: 

- El periodista es quien más ingenuamente suele pensar (con un mix de desconocimiento y vocación de darle noticiabilidad al asunto) que cada caso nuevo marca una "nueva doctrina", "sienta precedente", o "fija jurisprudencia".

- A veces el periodista es reemplazado por el constitucionalista, que al ver las cosas a un nivel alto de abstracción, también suele tender a sobre-estimar el alcance y la aplicabilidad de determinados fallos (porque los ve con lógica constitucional, no legal).

- Otras ramas -como la del derecho tributario y del derecho civil- son por su naturaleza eminentemente casuística más propicias para el análisis más escrupuloso del caso, y son más exigentes al momento de asumir como lege lata una doctrina cualquiera en tanto exista la posibilidad de replantear nuevos casos similares con particularidades distintivas.

- La "deformación" profesional extrema se da en los procesalistas, que tienen más interés en escrutar las aristas -formales- que son más reluctantes a la sistematización.


Leisurely Fires

Los dos tipos de errores

El error periodista es el de generalizar: dar por sentada la "nueva jurisprudencia" cuando no la hay. Es un error tipo 1, un falso positivo.

El error procesalista es el de no reconocer una nueva jurisprudencia cuando esta ya existe. Es un error tipo 2, un falso negativo. Esta interpretación errónea -no como error, sino como estrategia- es canónica entre los funcionarios gubernamentales que tienen que comentar un fallo que es adverso a sus intenciones o posturas. Es invariable que en tal caso dirán: no es que en Escocia todas las ovejas sean negras, es que hemos visto una que aparentemente tiene un lado negro.

martes, septiembre 18, 2018

Presidencia de la Corte: una guía heterodoxa de lectura


- Una pequeña acotación antes de ir al fondo del asunto: que quede dicho que el proceso de cambio de presidencia debe ser fluido, idealmente inaparente, y tiene que manejarse con menor grado de conflictividad, trascendidos, juegos teg y apostillas. No ha sido el caso de las últimas dos elecciones de nuestros Chief Justices.

- Segunda acotación, algo más extensa. No es este el momento de hacer un juicio de residencia a las presidencias Lorenzetti, pero digamos algo. Fueron varias en plural. No solo porque fueron tres períodos. Aún en el mismo período convivían varias presidencias. Lorenzetti es un poco Walt Whitman -todos lo somos- y contiene multitudes. Simplificando diremos: como todos, tuvo que ejercer en simultáneo (y hacerlo sin red, porque ahí tampoco se permite el non liquet) una presidencia de faz "plenaria" y una presidencia "agonal". Mi valoración fue que anduvo bastante bien en la primera faz hasta que empezó a hibridarse con la otra. En buena medida su legado principal quedará asociado positivamente por la coincidencia temporal con el período de los mejores fallos (un producto "coral" de la mejor Corte de la historia, digamos el período 2005-2014) más que a sus intervenciones presidenciales strictu sensu. Lo veo como un hábil jugador, que pidió la pelota, que generó buen fútbol y repartió el balon diestramente a veces, y otras se enamoró de sus propias jugadas.

- A veces el analista realista es quien más expuesto queda a la naiveté de la literalidad. Como dije alguna vez, la Justicia no es un club de fútbol y el presidente de la Corte no es su D´Onofrio ni su Angelici. Mas allá de asuntos palaciegos, gestión del economato y veleidades institucionales, el presidente es mas un "primus inter pares" que un jefe de sus colegas. Por supuesto, téngase en cuenta que "la Justicia" es en verdad una estructura que se desparrama en 24 jurisdicciones locales y una federal, cada una con sus respectivos fueros, instancias y circunscripciones, cada una con una dinámica muy particular y a veces ajenísima al runrun de Comodoro Py. El león puede ser el rey de la selva en los cuentos y en los dibujitos animados, pero la selva REAL es un ecosistema muy complejo. Es todo más complicado, mas aburrido, que lo que supone una lectura lineal.

-  Volviendo al presidente de la Corte. Hay tres modelos. El americano que es malo: el Presidente de la Nación designa al presidente de la Corte y este lo es por el resto de su función, hasta que deje de ser juez. El que impera en tribunales superiores de provincia: rotación anual entre sus miembros. Y el de la Corte: votación de sus pares con un período plurianual.

- Tiene atribuciones que ciertamente le dan fierritos, poderes administrativos concretos y otros simbólicos especiales, pero el peso específico del presidente de un tribunal como la Corte depende de su "legitimidad de ejercicio" como representante-delegado del cuerpo, esto es, de cuál es la medida de cohesión y relativos consensos que puede ir exhibiendo dentro del tribunal mismo, y en parte del nivel mismo de percepción que la sociedad tenga sobre la Corte y sus intervenciones.

- Una vez que ajustamos por inflación y humo mediático, queda esto: Lorenzetti fue mas poderoso cuando tuvo esos niveles altos, y lo fue menos cuando por diversas razones esos niveles bajaron.

- En este sentido Rosenkrantz arranca igual o por debajo de donde deja su presidencia Lorenzetti, lo cual le quita margen para pretender instalar de repente algo así como una "agenda" propia en la que no tenga consenso de sus colegas, o que no pueda presentarse como un limitado y transitivo cambio de matices relativos anclados en tendencias o prácticas anteriores. Esto mismo se aplica a cualquier otro u otra que hubiera tomado la presidencia.


Still Life

- Queda claro que no hay bloques de "mayoría automática" o hegemónica en la Corte, lo que torna todo muy dinámico y consecuentemente esa decision de "darle" una presidencia a alguien no debe leerse como una delegación tácita de conducción para ser ejercida a libro cerrado.

- Mi conjetura supone prevalente un escenario donde la Corte hace cierto recorrido de back to basics. Esto puede tener consecuencias concretas en su flujo de casos (algo más de self restraint, algo más de deferencia al legislador). Esto no será por obra y gracia de Rosenkrantz presidente, sino que lo veo como una tendencia en la que peso mas o menos están convergiendo los cinco. De vuelta, no imagino un escenario particularmente diferente si el presidente hubiera sido otro (de hecho es lo que vemos que ya sucede en 2017 y lo que va de 2018).

- Imagino una corte mas "de casos" y no de "políticas". No imagino una corte replegada en el recursivismo leguleyo, sino que va a querer efectivamente generar nueva doctrina, sólo que de rango más acotado y menos titularizable o zocaleable. Esperen muchos fallos de rango medio, de este tipo.

- Es una buena oportunidad para que la Corte se piense a sí misma sobre lo que tiene y no tiene que hacer. Cumbres de Jueces: ok. Oficina de la Mujer: muy bien, fija un marco de referencia. Manejar el hardware de las escuchas: salí de ahí. Tal vez no venga mal un poco de downsizing.

- Bajemos un cambio que estamos a un tris de decir Rosenkrantz tiene más poder que Thor.

jueves, agosto 30, 2018

Sobre la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción


El fallo de la Cámara Nacional de Casación Penal declara la imprescriptibilidad de los delitos graves de corrupción: pueden ver reporte CIJ acá.

Esa decisión tomada por mayoría (Hornos y Gemignani suscriben; Borinsky en disidencia) sigue la línea de un fallo de 2016 (firmado por Polo Schiffrin, quien justificaba su voto diciendo que lo hacía para "lanzar un desafío moral") que comentamos y criticamos en este post.

Vamos pues en su análisis no sin antes recomendar este pequeño hilo de Roberto Carlés que dice cosas similares a las que diremos acá.


El argumento de la imprescriptibilidad constitucional en el fallo

Parte del art. 36 de la Constitución que, como dice siguiendo a Bidart Campos, establece tres "tipos" de delitos. Y, como veremos, es un argumento mal construido y con malas consecuencias (y que no debemos dejar que se instale como "jurisprudencia sentada").




El del primer parrafo es el de ejecutar "actos de fuerza contra el orden institucional y el sistema democrático". En el tercer parrafo está el segundo de esos "tipos", que es el que cometerian aquellos que como consecuencia de esos actos usurpan funciones. Y ese párrafo termina diciendo "las acciones respectivas" (penales y civiles) serán imprescriptibles.

El QUINTO párrafo del art. 36 es el que habla de los actos de corrupción, en rigor de verdad de quienes cometen "grave delito doloso contra el Estado que conlleve enriquecimiento", y dice que estos "atentan asimismo contra el sistema democrático".

El razonamiento del fallo es que todo lo que está en el mismo artículo tiene las consecuencias de imprescriptibilidad que aparecen especificadas en el tercer párrafo ... sólo por la fuerza del "asimismo" y por el hecho de que está en el mismo artículo.

A riesgo de explicar lo obvio, veremos por qué eso no es así. Ni el primer ni el tercer párrafo hablan en genérico de cualquier acto que atenta contra el sistema democrático. Lo hacen con modalidades que presuponen un plus especial: o bien el acto de fuerza (primer párrafo) o bien la "usurpación de funciones".

Es por eso que la imprescriptibilidad constitucional está encapsulada en los actos específicamente (digamos así) golpistas, que son los del párrafo primero y tercero. Que son actos que funcionalmente interrumpen la vigencia de la Constitución, de modo que tienen una diferencia cualitativa clarísima con los actos de corrupción.

Por lo demás, es significativo que el fallo no pueda citar ningun convencional de 1994 que haya proclamado tal alcance de la imprescriptibilidad. La razón por la que no los citaron es que no hubo quien dijera tal cosa.


Malas consecuencias: la imprescriptibilidad no es necesaria y es también un problema.


En esto nos remitimos a lo dicho ya hace dos años, y que sintetizamos:


  • Desde 1999, cuando se sancionó la Ley de Ética Pública, se modificó el Código Penal para hacer que el timer de prescripción quede suspendido mientras un funcionario acusado esté ocupando un "cargo público". Además, esa suspensión opera para TODOS sus potenciales consortes de causa. Esto implica que un ex ministro del gobierno anterior, luego electo diputado, o intendente, etc., todavía ni siquiera empezó a correr la prescripción.
  • La idea de tener un subconjunto de expedientes no expuesto a tener la espada de Damocles de la prescripción pendiendo sobre la causa podría perjudicar más que beneficiar su ritmo procesal. Vean, imaginen, esto: hay dos pilas de causas: una de las que prescriben el año que viene si no hay impulso, y otra de las que no prescriben nunca. ¿Cuál avanza? Notese que si eso es así, armar una categoría de cosas imprescriptibles puede causar el efecto contrario al deseado.
  • A lo cual agregábamos un tuit de R. Mihura Estrada que razonaba que imprescriptibilidad significa licencia para procesar y apretar con causas abiertas for ever.


Y debe tenerse en cuenta que esa imprescriptibilidad penal, aquí tan prestamente predispuesta sin texto y sólo por un mal construido contexto, se conecta forzosamente con la civil, e implica indefinición perpetua en todo acto jurídico que implique interacción Estado-privados.

El Derecho Penal es una herramienta técnica, precisa. El derecho a ser juzgado en un plazo razonable es una garantía importante. El que quiera "lanzar un desafío moral" que haga solicitadas, o que milite la reforma de la ley para el futuro.

Quienes festejan el fallo, no están mirando ni su lógica interna, ni sus consecuencias ulteriores.


A violent coast

Posdata para penalistas: otros aspectos más tecnicos. 

Eso es lo que analiza el voto de Borinsky que es el primero del fallo, y a mi juicio lo resuelve correctamente: sí está prescripto.

Recordemos que la prescripción se interrumpe por "citación a juicio o acto procesal equivalente” .

Si tomamos la fecha de citación a juicio está prescripta. Pero os recurrentes alegaban que había habido un “acto procesal equivalente” que es la fijación de audiencia de juicio, y si tomas eso no estaría prescripto.

Ahora bien: cuando se puso en el Código "citación a juicio o equivalente" se pensó en UN solo acto, teniendo en cuenta que en algunas provincias hay códigos procesales que no la tienen, pero tienen su "equivalente". En el caso de Nación, como está, no es necesario buscar la "equivalencia" procesal, hay que tomar la fecha de citación a juicio y punto.

Borinsky apunta con razón que la idea del legislador fue ordenar el sistema que antes era impreciso y definir en una listita de supermercado cuales eran ESPECIFICAMENTE los actos interruptivos, ya que antes hablaba de un término rarísimo ("secuela de juicio") que dio pie a miles de interpretaciones. Entonces la idea fue que no hubiera más libertad para que los jueces inventaran o descubrieran actos interruptivos invocando analogías, etc.

martes, agosto 28, 2018

Sobre "Forum Shopping Reloaded" y "El libro negro de la Justicia"


La última semana he leído en diagonal dos libros: "Forum Shopping Reloadad" de Pablo Slonimsqui (de 2018) y "El libro negro de la Justicia" de Gerardo Young (2017). Son de diferente extracción (Slonimsqui es abogado, ex-judicial, Tato Young periodista), y de diferente "foco" (Y. se concentra en "los doce" jueces federales, S. en el objeto de su título).

¿Por qué los leí "en diagonal", y no "a fondo"? La verdad es que ese anecdotario que baila entre la picaresca, la matufiada y el gangsterismo no es lo mio, conceptualmente me aburre, éticamente me desmoraliza (más sobre esto abajo).

Pero a la vez, advierto rápidamente dos cosas: que aunque en su prosa se les puede pasar algún error tipo 1 y otro error tipo 2, lo que dicen Young y Slomnisqui es masiva y sustancialmente cierto y es una vergüenza; y es un escándalo que al formar parte de nuestro paisaje ha dejado de llamarnos la atención.

Nada me da menos ganas de leer que un fallo sobre "competencia" para investigar, opinar, etc.. Pero a la vez esa joda viva ad libitum que vemos en la materia y que se describe con algún detalle en el libro de Slomnisqui se está llevando puesta una garantía sustancial, la del juez natural.  Es verdad que habrá siempre resquicios en el tema competencias, pero lo que se ve desde afuera es la asignación de competencias por efecto mariposa: un aleteo en la China puede suscitar la atracción de una causa que tramita en California; la unificación y escisión promiscua de causas, el abuso del criterio de conexidad para dar lugar a la feria de la competencia digitada, la hilación de pasos procesales que generan zombies jurídicos, causas ni vivas ni muertas, que se hacen solo para tener "el dedo en el gatillo" (del procesamiento, de la elevación a juicio) como dice Young, a la vez que sus titulares y adjuntos rondan palcos solícitos para pedir a ciertos operadores, atención, tanto favores varios de promoción y cobertura, como camisetas usadas de jugadores.

Pensaba eso y me daba cuenta de que existe una disociación que deslumbra una vez que uno la enfoca.

Si miramos a nuestro sistema vamos a ver que tenemos cúpulas que emiten productos de calidad prime (por ir a la mera cúpula, los fallos de nuestra Corte están muy bien en general, uno puede criticar -y lo hemos hecho- desvaríos e inconsistencias, pero se trata de un buen tribunal con buenas sentencias) y una imagen que es pésima: el poder del Estado con PEOR imagen, lo cual ya es decir.

Se puede acusar tal vez con razón a la "academia" de concentrarse en aquellos colibríes vistosos mientras en instancias inferiores pasan elefantes. A veces ni siquiera son fallos, pues amañar un sorteo no lo es. Tales prácticas quedan fuera del alcance de nuestros radares doctrinarios, cuyo marco teórico no los capta, y también con frecuencia de los oenegísticos. Pero de algún modo su peso acumulado resuena en otros lados, no solo en encuestas, sino en la desmoralización (y uso esta palabra en los dos sentidos posibles) de muchos actores de un lado y otro del mostrador, y eso nos ha llevado a donde estamos.

Por eso podemos enojarnos o poner en el foco o en la picota al juez A o B., pero sepan que por el efecto de desmoralización esto es mucho más grande y hondo que lo que haya hecho una persona.

Esto hace juego, no obstante, con otro librito menos "famoso", pero sí reciente, del que hablaremos en estos días, y que sí es made in academia.

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PD: Recomiendo este reciente comentario de Alberto Bovino a Forum Shopping Reloaded. Ese libro es en efecto la versión actualizada diez años después de otro de Slonimsqui, Forum Shopping, que comentaba acá F. Morgenstern.

miércoles, agosto 22, 2018

Encuesta abierta sobre Capacitación Judicial


Queremos aprovechar este espacio para pedirles a los visitantes y suscriptores que participen en una Encuesta abierta sobre Capacitación Judicial.

Pueden completarla abogados, docentes y judiciales, del lugar que sea. Busca identificar la percepción de fortalezas, debilidades y necesidades.

La encuesta se completa via online, y no requiere identificación obligatoria.

Pueden hacerla siguiendo este enlace > http://bit.ly/CAPJUD2018


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