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Algo sobre teorías y prácticas del derecho

miércoles, febrero 10, 2010

La anomia en la producción académica jurídica: 1992 y 2010

1992: "Normas técnicas de carácter interno a una actividad productiva"

Se lee en "Un país al margen de la ley", en la primera edición de Emecé de 1992, páginas 122-124. Nino viene analizando la anomia, desarrolla varios ejemplos, nos interesa aquí el quinto. Los resaltados son nuestros.

"El quinto ejemplo que quiero tomar tiene que ver con el cumplimiento de normas técnicas de carácter interno a una actividad productiva, y que sin duda están dirigidas a maximizar su eficiencia. Por cierto que este incumplimiento debe ocurrir en casi todas las actividades productivas de bienes y servicios. Es conocida la falta de cumplimiento de normas de control de calidad en la fabricación de productos (que nos ha perjudicado persistentemente en el exterior con las variaciones en la calidad de productos exportados) o los estrechos márgenes de seguridad que se emplean en la realización de diversos servicios."

"Quiero ilustrar este tipo de anomia con el ejemplo de la actividad que yo mismo desempeño: la actividad académica consistente en producir investigaciones teóricas en el campo de la filosofía, la ciencia del derecho y la teoría política."

"La investigación teórica para realizarse con seriedad requiere dos tipos de condiciones infraestructurales: por un lado, un marco institucional que provea los recursos necesarios para llevar a cabo esa tarea: sueldos que permitan la dedicación intensa, bibliotecas y hemerotecas, materiales de trabajo, la interacción con estudiantes de grado y posgrado cuyos estudios se nutran de tales tareas de investigación. Por el otro lado, una comunidad académica que establezca pautas de excelencia en la producción teórica, que controle el cumplimiento de esas pautas, que establezca y aplique criterios de selección y promoción de los investigadores en el área, que genere una dinámica de discusión e intercambio de ideas."

"Es obvio que el primer tipo de condiciones no se satisfacen en nuestro medio. Las universidades, que constituyen los ámbitos institucionales naturales para la investigación teórica, no proveen, sobre todo en el ámbito de las ciencias sociales, el derecho y las humanidades en general, ninguna de las condiciones antes mencionadas (ni sueldos, ni material bibliógrafico, ni otras facilidades, ni contactos sistemáticos con estudiantes involucrados en tareas de investigación). En realidad (...) lo que llamamos"universidad" en nuestro país ha perdido las características que distinguen a ese tipo de instituciones en el mundo civilizado: enseñanza interrelacionada con tareas de investigación, dedicación exclusiva a la docencia y a la investigación por académicos profesionales (y no por profesionales que hacen de la docencia una tarca amateur u honorífica), dedicación intensa a su entrenamiento por parte de los estudiantes, deliberación crítica y no memorización repetitiva como método de aprendizaje, las bibliotecas y laboratorios como centros de la vida universitaria. (…)"

"Sin embargo, no es a la ausencia de esta primera clase de condiciones que me quiero referir aquí sino a la inexistencia, lo que no ocurre en las ciencias llamadas "duras", de una verdadera comunidad académica que cumpla las funciones que he mencionado. Esto es relevante para este trabajo porque no tiene que ver meramente con la escasez de recursos -como lo prueba en áreas como las de la física o química igualmente desprovistas de medios- sino con el fenómeno de la anomia. En derecho, ciencias sociales y las humanidades en general, no obstante la existencia de algunos teóricos realmente brillantes y de haber muchos estudiosos de gran valor por su dedicación a la actividad teórica de entrega desinteresada a la docencia, no se han generado pautas de excelencia académica que permitan distinguir al "burro" del "gran profesor". En muchos concursos se juzgan los antecedentes en forma meramente cuantitativa sin tomar en cuenta la calidad de los trabajos, el prestigio de las revistas o las editoriales donde ellos han sido publicados, las excelencias de las universidades donde se han realizado estudios de posgrado. No hay generalmente entre las univesidades y centros de investigación, sobre todo en las ciencias sociales y las humanidades, competencia para atraer a los profesores e investigadores cuya producción es más interesante. No hay en general un cursus honorum claro para los jóvenes que se inician en tareas de investigación, no obstante la vocación conmovedora de muchos de ellos. Las promociones académicas poco tienen que ver con los méritos genuinos que se vayan acumulando. Los exponentes más claros de todo esto son las academias, las que en el plano de las ciencias sociales y de las humanidades (con la posible excepción de la economía) están lejos de contar como miembros con los intelectuales que más han contribuido a su campo teórico y que gozan de mayor prestigio internacional, por supuesto salvando algunos casos excepcionales. En el ámbito del derecho, la filosofía y la sociología, etcétera, no hay una jerarquía de publicaciones periódicas claramente entendida. Es más, la mayoría de las publicaciones periódicas no cumplen en general con normas de referato anónimo de pares para la publicación de los trabajos que es de práctica en toda revista seria. No se pone generalmente énfasis en que cuando se escriba sobre un tema se tome en cuenta y se aproveche el trabajo que se ha hecho sobre el mismo tema, a veces en la Argentina misma. Raramente se expone claramente una tesis a defender, mostrando en qué medida difiere o constituye un avance sobre lo que ha sido expuesto en otros trabajos. No se promueve la discusión objetiva y seria. Generalmente las referencias a otros trabajos son o bien citas de compromiso dentro de una práctica de reciprocidad mal entendida, o involucran ataques personales, que tienen origen generalmente en conflictos por celos profesionales o hasta en encontronazos por intereses ajenos al campo académico. En el campo del derecho, no hay prácticamente juristas teóricos independientes que no tengan intereses profesionales, políticos o empresariales y que puedan, por ejemplo, criticar a la Corte Suprema (sin temer por la suerte de juicios que tengan entablados ante ella como abogados prácticos). La apropiación indebida de opiniones ajenas se practica con alguna frecuencia, y, como todo lo que ocurre en este ámbito académico, no es objeto de sanciones claras por parte de los colegas en la actividad. En el mejor de los casos se prefiere ignorar lo que se escribe en el mismo país para citar en cambio a autores extranjeros, muchas veces absolutamente desconocidos en sus países de origen pero cuya mención da un aire de erudición y autoridad a lo que se expone. No suele haber cuidado en la precisión de las citas y las referencias bibliográficas."

"Muchos de estos rasgos anómicos en la actividad intelectual en el campo de las humanidades y las ciencias sociales (…) son consecuencia del aislamiento respecto de comunidades académicas que se ocupan de estos temas en el exterior —como sí ocurre en las ciencias "duras"—. La integración con tales comunidades hubiera implicado la necesidad de adoptar sus pautas de excelencia, pero también hubiera conducido al desplazamiento de muchos de quienes ocupan lugares prominentes en los ámbitos teóricos autóctonos y la promoción de muchas figuras de nivel internacional que todavía trabajan, milagrosamente, en los ámbitos académicos de las humanidades y de las ciencias sociales del país."


2010. ¿Tiene (todavía) razón Nino?

Quince años después, muchas cosas que han cambiado, otras no.

Veamos:

  • Tengo la sensación de que no hemos mejorado ni un poquito en los concursos, donde los antecedentes se pueden seguir juzgando en forma meramente cuantitativa (y ese no es ni de lejos el mayor problema que tienen). Los sueldos siguen siendo bajos y el amiguismo (y enemiguismo) sigue existiendo e influyendo en lo que podríamos llamar el cursus honorum.
  • Pero poco a poco hemos aprendido reglas básicas del arte, como el cuidado en la precisión de las citas y las referencias bibliográficas, que ahora son de dominio universal. La mayoría de las tesis son mucho mejores que las que se hacían hace veinte años: más críticas, menos solemnes, más sinceras, más focalizadas, más atentas a dialogar con otros trabajos paralelos y anteriores.
  • Es posible animarse a pensar que sí hay una incipiente "competencia" para atraer a los profesores e investigadores cuya producción es más interesante. En ello tienen muchísimo que ver las universidades privadas caras, que necesitan justificarse dando valores agregados: profesores "full time", pedagogía y nuevos métodos de enseñanza del derecho, vinculación con universidades "prestigiosas" del exterior.
  • Aunque sea por esas razones comerciales, ya no es verdad lo del "aislamiento respecto de comunidades académicas del exterior", ya no es (tan) verdad lo de la "deliberación crítica y no memorización repetitiva como método de aprendizaje". Por imitación o emulación, estas buenas prácticas se derraman al resto del paisaje académico.
  • Hoy, creo, podemos contar con un mínimo stock de académicos profesionales en ciertas áreas del derecho (filosofía del derecho, derecho constitucional, que no casualmente son también las que tienen un corpus de teorías más exportables/importables). En otras, como derecho civil, se sigue la vieja usanza del abogado practicante doctrinario. El AQDC de Bovino sigue predominando, que quede claro, en toda la academia jurídica, aunque el diálogo y la interacción con académicos full time suele mejorarlos (mejorarnos).
  • Finalmente, un factor exógeno ha sido decisivo para madurar estas mejoras: internet. La enorme disponibilidad de materiales permite horizontalizar las posibilidades de investigación. Era impensable que en 1990 yo pudiera investigar sobre una línea de fallos de la Corte Suprema de los Estados Unidos trabajando desde La Pampa. Hoy lo puede hacer cualquiera con nada más que tres cosas simples: tiempo libre, banda ancha, leer inglés. Las investigaciones son mucho más rápidas, y, al menos teóricamente, es más fácil distinguir al "burro" del "gran profesor", las diferencias quedan pronto en evidencia.
  • En algún momento deberemos identificar las tendencias negativas del nuevo escenario: el minimalismo excesivo (las tesis que ahora se ocupan del borde de la uña del meñique de una materia), el agobio, la adicción y la malversación en el uso de datos copipegados que ahora se facilita tanto.
  • Mientras tanto, es dable suponer que todos estos factores seguirán traccionando la transformación de la academia jurídica al menos por la próxima década. Lo que sigue es un lento pero seguro proceso de transición en el que, de momento, sólo cabe esperar mejoras al negro panorama que Nino presentaba en 1992. Inevitablemente habrá un reacomodamiento en los usos y costumbres, expiando viejos vicios y pecados.
  • Mañana es mejor.

28 comentarios:

  1. Gustavo: buenisimo el post! como me gustaría tener el libro de Nino aca para leerlo de un tirón! Ahora, yo no soy tan optimista como vos. Hay cosas que siguen faltando. Lo de las revistas juridicas es increible. No hay paises en el mundo donde un revista juridica salga todos los meses...menos un diario todos los dias! Todos los meses y todos los dias!! hay algo para publicar?? Nunca hemos tenido esa tradicion. Hay alguna revista con referato, alguna...internet ha ayudado mucho es cierto...pero falta federalizacion...porque todo sigue pasando por Buenos Aires?? Es notable el esfuerzo que hace la gente del interior por generar jornadas, seminarios y demas. La cuestion de los profesores full time es cierto, mejoró en algunos aspectos. Pero la UBA sigue siendo el mismo caos o peor! Catedras que operan como mafias y un nulo trabajo de catedra. Cuantos titulares dan clases?? Cuantas cátedras hacen seminarios? y los que hacen que discuten? Internet tambien favorece como vos decis al copypaste...estamos cada vez más llenos de doctores o masters del copypegue...en fin...contrasto con tu vaso medio lleno...por suerte mañana es mejor, porque todo tiempo pasado fue peor!
    buen post!

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  2. Gustavo, Buenísima la cita. Más que oportuna.

    Interrumpo mi silencio y aislamiento de escritura, para decirte que más allá de que Nino esté allá arriba hay ciertas cosas en las que se pudo equivocar (o ser muy severo). Por ejemplo, una de ellas, puede ser que sea extremadamente duro con las ciencias sociales (que las separa del derecho). Pienso que las Humanidades y las Ciencias Sociales, tuvieron en Argentina más rigor científico e investigadores serios, reconocidos, que el derecho (hasta la llegada del mismo Nino, Marí y algún otro en su momento, 1992), en definitiva, una carrera que a pesar de tener miles de egresados, genera y quiere generar pocos teóricos, y produce industrialmente profesionales y operadores judiciales. Por eso la formación del profesor en las escuelas de derecho, o es perfil abogado o es perfil judicial (o escribano cuando da reales, empleado de cancillería para derechos humanos o dip, y así con cada materia, en el mejor de los casos).

    1. Ahora hay dos puntos que quiero refozar y que siguen siendo lamentablemente ciertos:
    "En el campo del derecho, no hay prácticamente teóricos independientes que no tengan intereses profesionales, políticos o empresariales y que puedan, por ejemplo, criticar a la Corte Suprema (sin temer por la suerte de juicios que tengan entablados ante ella como abogados prácticos)".

    Es ciertamente claro esto en muchos casos que quieren ser jueces (supremos o no), políticos o hacen lobby académico, pagado con favores o quién sabe cómo. Evitan criticar o critican instrumentalmente algo, porque el viento cambia.

    Muchos están en la academia para hacer justamente ese lobby. Como muchos periodistas deportivo están para el teje y maneje de influencias y menos por el deporte.

    1.1. Otro tema (casi en el último párrafo) es la ignorancia de muchos de la producción local y una suerte de prioridad universal (ver todas las facultades privadas) por generar lazos internacionales y no generar redes internas. En fin, no sabemos qué escuela de derecho del interior es interesante y tiene profesores interesantes y generó cambios. No lo sabemos, y descartamos que no existe, y eso es (puede ser) un error y un prejuicio horrendo desde acá, Buenos Aires. Algo para transformar.

    2. El segundo aspecto, en el que desconfio es en la teoría del derrame. Uno de tus puntos. Me parece que al menos en las Universidad de Buenos Aires y en las privadas que conozco, el cambio de paradigma es diferente al derrame. En la UBA las materias codificadas, raramente se dan con nuevas metodologías (a las que el mismo nino en Consideraciones.. hubiese considerado no dogmáticas) por ende, más allá de que el profesor no tenga la solemnidad de antes, no hubo derrame y el código estructura la clase y evita la reflexión. O hay reflexión superficial, no crítica sistemática pero todo depende. Hay que diferenciar la excepción y la regla, y lamentablemente la excepción sigue siendo el cambio y la actividad académica tomada en serio. Las reformas de planes de estudios, sigue dando prioridad a ese modelo de educación legal. Al menos en la UBA. Las privadas, intentantaron generar cambios, dado que tienen programas más cortos, pero comparten características estructurales.

    El punto, en definitiva, es desconfiar de la teoría del derrame. Soy más proclive a decir que la cultura legal cambió porque estamos en democracia, pero los incentivos estructurales al menos en la educación pública siguen operando y el cambio cultural, la liberalización y democratización del aula (de la cátedra, de la universidad, de los departamentos, etc), tiene dificultades para emerger con frenos estructurales y prácticas tan arraigadas en la docencia amateur y en los operadores que van a recibir la gran mayoría de los alumn@s.

    En fin, abrazo y buen post!
    Saludos a ambos Gustavos.
    Lucas A.

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  3. ¡Salve, Gus & blogueiros! Gracias por este post tan "efervescente", tan lleno de sustancia y de reflexiones imprescindibles.
    Con todo, no puedo compartir tu optimismo final. Aunque como vos veo ciertos avances, creo que la tendencia general de la ciencia jurídica en Arg es de franco declive. En el derecho constitucional, es verdad, ha habido algunos cambios favorables, motorizados por las universidades privadas (como marcás) y por la creciente cantidad de posgraduados en el exterior (en especial en USA) que vuelven al país aportando el bagage metodológico y teórico que adquirieron afuera. Las "notas falsas" de algunos próceres de otrora hoy no pasan inadvertidas: todos tenemos el oído un poco más entrenado y sabemos más teoría y solfeo. El nivel de la discusión es algo mejor.
    Pero persisten -y empeorarán- los problemas estructurales que señalaba Nino y que no tienen ni perspectiva de mejorar. En especial, en las universidades públicas. Todo eso, dejando de lado: a)los letales problemas de formación con que la gente sale del secundario (hablo, v.g., de la capacidad de entender textos escritos y de producirlos); b)la cuestión de los profesores que trabajan de abogados y dan clase como hobby y de los alumnos que trabajan diez horas diarias y sólo pueden dedicar dos horas semanales al estudio (que tanto nos distingue de Harvard o de Yale)y c)el discreto nivel promedio de nuestros graduados en derecho. Todos esos son asuntos distintos del que tratás en tu post, pero inciden --aunque indirectamente-- en la problemática estructural de que hablábamos. El conjunto me hace descreer de un futuro venturoso. Pero, claro, quién sabe...
    Espero no haberlos deprimido. Un saludo para todos. Con honda: Atenea

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  4. No se como habra sido en "ciencias sociales" en la epoca de Nino, pero tengo la sensacion de que lo que Nino describe re: trabajo academico (citas, falta de enunciacion de una hipotesis, etc) es mas un problema de Derecho (la facultad/la disciplina?) y no de las ciencias sociales en general (en cambio, los problemas de los concursos son compartidos, y una cosa -organizacion de los recursos humanos- influye sobre la otra -calidad de la produccion academica-.

    Los abogados que conozco (no estoy hablando de Nino o Gargarella) escriben bastante mal, poco claro, usan mucho formulas,(di clases en una meastria, no de derecho, pero tenia algunos alumnos abogados).

    Otra cosa: incluso en US, los journals deerecho son editados por alumnos, no profesores (los de ciencias sociales/ humanidades/ "ciencias duras" son editados por profesores). Cuando los abogados escriben sobre ciencias sociales (Benkler y Sunstein son los casos que lei, sobre comunicacion) nunca hacen investigacion propia, resumen trabajo de otros y hacen cherry-picking de las citas que les "convienen".

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  5. Hola Gustavo. Una aclaración sobre las universidades "caras". Vos decís:

    "Es posible animarse a pensar que sí hay una incipiente "competencia" para atraer a los profesores e investigadores cuya producción es más interesante. En ello tienen muchísimo que ver las universidades privadas caras, que necesitan justificarse dando valores agregados: profesores "full time", pedagogía y nuevos métodos de enseñanza del derecho, vinculación con universidades "prestigiosas" del exterior."

    Suena medio feo eso de "tienen que justificarse". Pertenezco a una universidad cara, y la realidad es que acá no hay lucro, y presumo que pasa lo mismo en las otras universidades privadas serias. Lo que se cobra se destina íntegramente a gastos de funcionamiento, no hay un "dueño" que se lleva una tajada. No es que se trae profesores full time, etc., para "justificar" el precio que se cobra, sino que esas cosas son caras, y en la medida en que quieras tenerlas, tenés que financiarlas. En tu comentario la relación de causalidad aparece invertida, y eso puede crear una impresión equivocada.

    Un abrazo.

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  6. LG, tenés razón, es como si yo dijera que el automóvil Lexus tiene que justificar lo caro que sale por sus características de calidad, cuando la verdad es que son esas características lo que lo hacen caro. Dejame reformularlo un poco entonces. Entiendo que las universidades privadas "caras" (especialmente las "nuevas", Austral, UdeSA, Palermo, UTDT) tienen que encontrar su nicho donde hay una marca muy fuerte (marca UBA) y entonces tienen que diferenciarse por algún lado. ¿Por qué alguien, que podría gratis ir a la prestigiosa UBA, iría a tu universidad? Le tenés que ofrecer algo mejor o claramente distinto: de eso se trataba el "justificarse". Lo hacen por la "hotelería" (instalaciones y aulas), lo hacen por las facilidades (horarios corridos, cursadas predecibles), pero como eso no les da un sesgo diferenciador de las universidades "menos caras", necesitan también dar otros valores agregados, ya estrictamente "académicos", para encontrar su nicho de mercado.

    EC, totalmente ciertos tus tres puntos. Los problemas que Nino señala son más propios de Derecho que de otras ciencias sociales, y cuando los abogados importamos conocimientos de otras disciplinas lo hacemos (a) agarrándonos de lo que más nos conviene, (b) citando lo primero que encontramos a mano para mostrar que somos interdisciplinarios y salvar las apariencias sobre "reglas del arte" en las que íntimamente no creemos. [Yo a titulo personal trato de no hacerlo, pero uso la primera persona del plural porque el colectivo al que tal vez pertenezco sí lo hace]

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  7. Lucas, anoto como ciertos los dos puntos vigentes. En cuanto a la emulación, algo de eso señalaba en el post anterior, que muchas veces es una imitación ritualista y hueca de "lo nuevo/bueno" que está haciendo el otro, sin entenderlo ni asumir los cambios de paradigma que implica. Si ahora se usa el método del caso, pues empecemos nosotros a repartir fallos. Si ahora se están dando posgrados, pues hagamos nuestro propio posgrado.

    Menciono posgrado y he ahí otro cambio sensible en el paisaje. Antes no existía el escalón intermedio entre el grado y el doctorado. Ahora sí. Lo bueno de esto: hay instancias intermedias en las que alguien puede estar o volver a la universidad para aprender y pensar sin estar bajo la dictadura del programa y el próximo parcial. Además, no vamos "crudos" a hacer las tesis. Lo malo: la macdonalización del posgrado, la maestría como commodity.

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  8. GA, de donde sacaste esto???


    "La mayoría de las tesis son mucho mejores que las que se hacían hace veinte años: más críticas, menos solemnes, más sinceras, más focalizadas, más atentas a dialogar con otros trabajos paralelos y anteriores."

    ??????

    Las que yo conoci, hechas en la UBA, en un porcentaje altisimo eran entre malisimas y pesimas. Y una enorme mayoria eran y siguen siendo tesis con esta estructura

    10 paginas de intro
    350 paginas de fallos comentados, salpicados por alguna doctrina
    10 paginas de conclusiones, inferidas de vaya a saberse donde.

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  9. hola a todos!!!!

    che, muy buen post, buena discusión.


    justo hace unos días venía pensando en estas cosas.

    *lo de las revistas sin referato, en la que se publica cualquier verdura (es tremendo, la otra vez imprimi unos 100 artículos, de los cuales como mucho 10 eran buenos, y había al menos veinte verdaderamente pésimos)es algo tremendo. Y es verdad que para mucha gente del interior es muy difícil publicar. El hecho de que las únicas revistas que existan sean LL, JA y ED es francamente desalentador. Y si bien es cierto que también existen revistas mejores aunque menos conocidas y con menos difusión donde es más fácil publicar, esto también requiere saber que puerta tocar (como poco). Es increíble que, al menos de la gente que conozco que trabaja en investigación en derecho en Córdoba, poquísimos publican. Digo, ya somos pocos, y la proporción de eso pocos también es baja. Sin contar que también existe mucha publicación basura (constituciones "concordadas" o con prólogos del """"autor"""") que infla CV anémicos.

    *el tema de las publicaciones en los concursos es algo que me preocupa, y no se si el ámbito para dilucidar cuanto pesa una publicación es ahí. Se supone que en el concurso el tipo que está en el tribunal conoce más o menos a fondo la bibliografía de la materia, pero esto no siempre es así. Eso sería un buen filtro, digo, armar tribunales con jurados competentes (muchas veces veo carteles de concursos en la facu para, ponele, 3 titulares de constitucional, y entre los jurados figura el dr. xxxxx que da clase en ningun lado). Pero en verdad el problema reside en la furiosa commoditización de las revistas jurídicas (antes eran tan así) que publican todo el tiempo cualquier cosa y no hay ni medio filtro salvo el de tener alguien conocido. Ese es un problema de cultura empresarial (digo, esta bueno no vender basura como si fuera algo bueno), más difícilmente solucionable...

    *el tema de las tesis de doctorado creo que se relaciona con la pregunta sobre qué es investigar. Para el 85% de la academia, me da la impresión, investigar implica recopilar toda la info sobre x tema, hacer un balance de pros y contras y decidir que tiene razón la biblioteca A o la B. Esto en el mejor de los casos. Otras veces es simplemente un mini manual de cátedra sobre un tema. La idea de investigación jurídica como aporte de nuevos argumentos o de refutación de otros no es muy habitual. En eso creo que posiblemente las tesis no hayan cambiado mucho, y creo que el modelo que tira roberto es verdadero.

    en esta me prendo, sigamos!!

    abrazo para todos,

    martín

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  10. PS: la idea de investigación que mencioné en el comment anterior creo que está en directa correlación con el método memorista de aprendizaje / enseñanza / "maestría" del derecho. Creo que la buena investigación puede surgir sí y solo sí hay debate académico, preguntas, reflexión, dudas, refutaciones.

    salutti!!
    m

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  11. RG, capaz que me dejé llevar en ese punto, supongo que en buena medida las tesis sean parecidas pero engordadas con los esteroides del copipego y no necesariamente "mejores", y todo eso que yo optimistamente presuponía. Igual, creo que todo lo que decía Nino, con razón en su momento, ya no es tan cierto.

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  12. Creo que el problema está en lo que define muy bien Juarez Ferrer:"la furiosa commoditización de las revistas jurídicas"
    Las revistas jurídicas comerciales alternan entre la academia y el periodismo: tienen que llenar todos los días un espacio, justificiar los miles y miles de pesos que cuestan sus bases de datos.
    Un hecho que me parece revelador: en el "Núcleo básico de Revistas" del Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (http://www.caicyt.gov.ar/nucleo-basico-de-revistas-cientificas/dd) en que ingresan revistas que llegan a determinado nivel de calidad, hay sólo una (¡una!) revista de Derecho: Revista de historia del derecho ISSN 0325-1918.

    Es por lo menos notable.

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  13. notable dato, y MUY importante. muy revelador sobre lo que es el panorama juridico en las pampas (que no es lo mismo que en La Pampa!)

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  14. Borre el comentario anterior por spam. Estamos acostumbrados a hacerlo con avisos de viagra y mp3, nunca nos había pasado spam de una editorial jurídica.

    Martín, a propósito de algo que decías: no es infrecuente que haya profesores titulares que hace cinco años que no publican nada. Nada de nada.

    Con respecto a las dificultades que hay en el interior, estando allí, en el interior profundo (La Pampa no es lo mismo que Córdoba) asumo que esto a veces es usado en nuestros ámbitos locales como la excusa perfecta. Que investiguen ellos, diría Unamuno, acá damos clase (id est, "desarrollamos el programa"). No se percibe en absoluto ninguna obligación por parte de los catedráticos locales sobre que tienen que armar seminarios o hacer producción propia. Algunos no lo han hecho nunca en su vida académica.

    Bueno, hoy estoy con mood menos optimista que cuando escribía el post, parece.

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  15. Sin ánimo de propaganda ni spam. La revista El Derecho muchas veces se convierte en una mediocre tribuna desde la cual se arroja directamente basura.
    Y no es de ahora. Véase por ejemplo el debate generado cuando la ley de divorcio en el Siglo pasado: una recurrente pobreza ignominiosa en artículos de reconocidos académicos.

    Mas cerca en el tiempo, ni hablar de lo paupérrimo de las diatribas publicadas con motivo de la postulación de Argibay a la Corte.

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  16. ¿La Ley no tiene unos suplementos zonales, Cuyo, Córdoba, etc? Me suena haberlos visto alguna vez.
    Otro tema: el suplemento de administrativo de La Ley es uno de los puntos más bajos de la producción ciéntifica de este país; basta con citar a su director, uno de los ególatras más grandes del derecho vernáculo, para que cualquier porquería sea publicada. Sé que para muchos que son alumnos del posgrado de la UBA es la primera posibilidad de publicar algo, pero no puede ser que sea el requisito para aprobar una de las materias introductorias. Además, debería haber filtro de calidad y alguien que revise la redacción. Otros, en cambio, es gente "hecha" que se cree que puede decir cualquier cosa (ver, por ejemplo, el artículo de Susana Vega, conocida abogada de la patria contratista, en LL 2007-B, 451).

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  17. Agustin Gordillo?

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  18. No voy a ir al fondo de la entrada, solo voy hacer un comentario.
    El estudiante universitario de la carrera Abogacía en un, por ser bueno, 97% no le interesan directamente las materias que el programa impone. Les llaman la atención, indirectamente, por curiosidad nomá'.
    La naturaleza de condición de estudiante siempre le es impuesta, porque "tiene" que estudiar abogacia.
    Solamente poquisisimas personas se dedican a la investigacion de esta ciencia con el fin de "buscarle la vuelta"(consumiendo ¡todo! su tiempo libre).
    Desde 1992 hasta hoy es igual.

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  19. La Ley y El Derecho se siguen publicando? En serio? Alguien las lee?

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  20. * JA LL y ED son buenos vehículos. Dan un espacio donde publicar que funciona bien en el rango de artículo corto, han crecido bien en el espacio que ha quedado vacante por la falta de publicaciones rigurosas (con referato o comité editorial que funcione en la práctica).

    * Asumamos que son cosas comerciales y no académicas. Lo que te podrían decir los señores de LL o ED es lo siguiente: las revistas nacionales "de factura académica", ¿son verdaderamente rigurosas? La respuesta es generalmente no. Además, muy pocas han tenido continuidad, casi ninguna se preocupa por ganar difusión. A eso hay que apuntar.

    * No bardeemos a Gordillo. No sé si la práctica será como la describen, no leo con atención los suplementos en cuestión. Pero Gordillo ha sido un salto de calidad en el derecho administrativo argentino. Dicho lo cual, blanqueo que estoy gestionando un Cuestionario 16 a Gordillo, no puedo menos que hacer esta salvedad.

    * No sé como será el panorama en otros países de latinoamérica. ¿Muy distinto al que planteaba Nino en 1992?

    * JA LL y ED se siguen leyendo y siguen influyendo. A veces ves fallos donde hay un juicio de un palo que se resuelve por la mención a un par de artículos de revista. Es muy probable que otros fallos invoquen ya ese fallo precedente. Efectivamente, da un poco de miedito. Pero eso es un problema de los operadores jurídicos, no de las editoriales.

    * En relación a lo anterior. La revista de la Universidad de Palermo es buena, Lecciones y Ensayos supongo que también, hay unos anales de la AAFD y los seminarios del SELA. Pero la posibilidad de que estos materiales sean citados en un fallo (especialmente en el interior) es infinitesimal. El programa político de una línea doctrinaria debería contar con ese dato, y no despreciar, sino aprovechar el vehículo que es el mainstream de la disciplina, las tres revistas generalistas.

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  21. La obra de Gordillo es admirable, destroza a Marienhoff y tiene enfoques originales. A lo mejora últimamente está un poco ausente y deja que una especie de corte le actualice el Tratado. Pero su manejo (?) del suplemento es horrible... En serio, la nota de una materia de posgrado es hacer un comentario a fallo del último año que él se encarga de publicar en La Ley. Al menos antes hacía comentarios cortitos -recopilados en en "Cien notas de Agustín"-, ahora sólo pone el nombre. Y es bastante ególatra, basta con escucharlo de vez en cuando.

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    1. Marienhoff trasuntaba un pensamiento bastante autoritario. se Adecuaba a ese largo período entre 1950 y finales de 1980 donde el mapa Latinoamericano estaba teñido por gorras militares que detentaban el poder.

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  22. Algunas cosas a la pasada.

    1. La ausencia -salvo honrosas excepciones- de una academia independiente y con medios propios para la investigación, hace que sean las editoriales las que marquen la agenda y decidan los temas sobre los que se publica.
    A las editoriales les importa tres cominos la generación de nuevos conocimientos; porque el público que consume sus productos son estudiantes, o abogados litigantes ávidos de recursos para encarar sus pleitos.
    El resultado mayoritario es un montón de libros que son recopilaciones de jurisprudencia adornados con cientos de citas.

    2. No conozco personalmente a Gordillo, ni fuí (y seré por lo menos en la carrera de grado) alumno suyo; pero el hecho de que tenga en su página de internet sus libros al alcance de todos es para aplaudirlo.

    Saludos

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  23. Gustavo,

    Muy buena discusión.
    Algo que creo importante es que los estudiantes entiendan que una Facultad que hace investigación redundará también en mejor enseñanza.
    Y el viejo punto bohmeriano: los obstáculos para el fortalecimiento de la investigación jurídica, más que presupuestarios, son políticos, ya que una academia independiente, crítica, y de calidad amenaza la hegemonía de practicantes y jueces en las Facultades.
    Marcelo

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  24. Gustavo: en el listado de las facus de derecho te falta la de la UNLZ
    http://www.derecho.unlz.edu.ar/
    Saludos

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  25. ¡Protesto!

    "A las editoriales les importa tres cominos la generación de nuevos conocimientos; porque el público que consume sus productos son estudiantes, o abogados litigantes ávidos de recursos para encarar sus pleitos".

    En mi estricta calidad de editor, me parece que esta descripción no se ajusta a la realidad.

    No solo por dar por sentado cuál es el interés de todos los editores, y de los que nos importaría "tres cominos".

    También por asumir que a los estudiantes no les interesa leer buenos libros, y que los abogados litigantes no nos interesan las obras que aportan nuevos conocimientos.

    Soy un bicho raro, me dirán.

    En efecto, soy un bicho raro. Y además soy editor.



    Saludos, ABovino

    Buen disparador, Gustavo, y lindo cruce de opiniones, incluyendo el de Nicolás.

    Saludos, y espero que no consideres que esto es spam, Gustavo.

    AB

    PS: Esto de ser AQDC, litigante y editor me complica cada vez más mi problema de personalidades múltiples.

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  26. La argumentación de Nino comienza así: "Es obvio que el primer tipo de condiciones no se satisfacen en nuestro medio". Yo me pregunto: ¿no es irónico que un texto que pretende criticar la falta de cientificidad de otros textos, se limite a respaldar sus afirmaciones (que son totalmente sometibles a verificación empírica) con un "es obvio" al inicio del párrafo?

    Tal vez en otras partes del libro brinde mejores pruebas (se me ocurren grado académico alcanzado por los profesores, cantidad de publicaciones, citaciones, etc.), pero en el fragmento citado por Gustavo el texto cae en los mismos vicios que critica.

    (PD: ahorro mis opiniones sobre conceptos como "mundo civilizado", que en cualquier texto científico deberían ser omitidos, o al menos definidos para que sepamos de qué está hablando y se eviten las discusiones -tan poco conducentes a la acumulación de conocimiento científico- que empiezan con "eso no es lo que quise decir cuando usé el término tal...").

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