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Algo sobre teorías y prácticas del derecho

martes, octubre 26, 2010

Cosas de derecho que se pueden aprender al mirar el Bailando de Tinelli

Advertencias obvias breves para un post raro. Primero: esto que voy a decir podría escribirse de distintos modos tomando como sujeto de referencia tanto "la justicia argentina" como "la enseñanza universitaria argentina" o "el empresariado argentino", con variaciones y adapataciones en el decálogo. Segundo: hay posibilidades de escribir razones para odiar a Tinelli, cosas que dan vergüenza de Showmatch, pero ya las oímos todos los días. Pero también, como en casi todo en la vida, cosas para aprender.


1. El problema de la equidad. El corazón del show es eso: un debate cruzado de ponderaciones y calificaciones. El tema de la justicia. ¿Qué juzgamos cuando juzgamos? "La coreografía". "La puesta". "Lo que transmite". "La técnica". El "carisma". La tan etérea "actitud", que no sabemos qué es. El -ya bastante relegado- "compromiso con el sueño". Y más importante: si juzgamos igual a los bailarines "natos", a las vedetongas, a los pugilistas. Si juzgamos igual a Paddy Jones y a Serafín Zubiri que a Laura Fidalgo y Flavio Mendoza. No hay paneles ni categorías que nos faciliten la cosa: como en la vida misma, está el ciego, el bruto, la hija del coreógrafo, el dandy, todos juntos.

Aligerado y desnudo, sin anestesias: sin estructuras normativas identificables, en el Bailando no hay coartadas de ponderación, neoconstitucionalismo, experimentos rawlsianos de velos de ignorancia, ni jurisprudencia norteamericana. Todas las diferentes posiblidades se tienen que abordar crudamente, sin libreto previo, sin guardaspaldas de doctrina, sin adscribírselas a algún arreglo de la figura paternalista del constituyente. Juzgar equitativamente, imparcialmente. Y un punto nada menor que nos remite a lo que viene: explicarlo.


2. La motivación de las sentencias. En el Bailando hay motivadores "técnicos" que hacen como muchos jueces: abusan del conocimiento de cierta taquigrafía técnica, de cierto empape del metier, para justificar lo que en verdad quieren hacer, esto es premiar o perdonar a los que les caen bien (te subo un punto por tal cosa), vigilar y castigar a los que les caen mal. El conocimiento de la técnica no trae objetivamente per se mejores jueces: trae a veces herramientas más sutiles para disimular la arbitrariedad. Cuando vea que ondean las banderas de la tecnocracia judicial, yo por alguna razón voy a estar pensando en esto y en Reina Reech.

Tal vez uno prefiera un motivador volcánico, torpe, sarcástico, infantil, como Ricardo Fort, porque de última, nos está diciendo algo más cercano a lo que piensa.

En descargo de los jueces de Showmatch, uno debería decir que ellos hacen lo que casi nadie hace entre nosotros: un dictamen específico, coloquial, en tiempo real, cara a cara, sin secretarios ni relatores, sin replay. Aún la precaria y rústica "devolución" de un Fort es mil veces más que la "devolución" que recibe alguien que ha litigado un caso o que ha rendido un examen en la facultad, luego de estudiar tres o cuatro meses, y le ponen un 6 o un 9 sin que sepa por qué.


3. La última palabra es del pueblo. La combinación de una definición problemática de equidad y un juicio inapelable podría ser mortal: el peligro de la arbitrariedad, el elitismo. El peligro del gobierno de los jueces. Pero aquí hay una apelación final e inapelable al demos. Que decide semana a semana quién se va, y al final del todo, quién gana. Si el juicio fuera meritocrático, exclusivamente técnico, Fidalgo le hubiera ganado fácil a Pampita en la final de 2008.

Esto incide en los jueces, tipos consecuencialistas que de algún modo no quieren quedar muy desalineados del dictamen popular, y entonces ponderan explícitamente en sus "votos" (en ese seriatim del jurado) los elementos que captan del consenso popular, "lo que te quiere la gente", etc., de modo que pasa a ser la popularidad, por supuesto, un factor también de ponderación obligada.


4. Trabajo, producción y gestión. En el Bailando se labura mucho. En vestuario, en armado, en venta de los espacios (mil quinientos cartones pasan al final). Obsesivamente. Y hay, en definitiva, una indisimulada ambición. No sé si siempre podemos decir lo mismo de los juzgados argentinos, de la academia nacional. La razón nos lleva al punto que sigue.


5. Las cosas se hacen con alegría. Y con lágrimas.
¿Imaginan ustedes a un participante de Showmatch que baile burocratizado, que entre arrastrando los pies a la meca de Olleros? No existe tal cosa. Lxs tipxs se enroscan como si estuvieran en la final del campeonato del mundo de alguna cosa. Te pelean la nota como si fuera algo en lo que hubiesen trabajado cinco años. Les importa mucho cómo les va. Les importa su reputación a niveles insólitos. No hay autocomplacencia ni apatía. Eso está bien. ¿Imaginan ustedes a un abogado, funcionario judicial o relator que entre a Tribunales arrastrando los pies, a un estudiante o profesor que vayan a la universidad renegando? Bueno, fuentes bien informadas nos dicen que parece que tal cosa existe.


6. Perspicacia y flexibilidad. Un esquema ritualista del "certamen" sería este: baila pareja, se la califica, vienen los que siguen, etc. Pero esa no es la estructura que vemos en el programa. Tinelli es el director del proceso, un sujeto activista que lejos de seguir la secuencia procesal lineal vive haciendo cosas para mejor proveer: articula o habilita luminosas o sórdidas historias laterales, elípticas, barrocas, que incluso aparecen de oficio, no a pedido de parte. El fenómeno de Tito el guardaspaldas, el no romance con Laurita y Coqui, el hombre de Zaire, el baile del amigo de Fort, el reto al Yoyo con el Papá de las hermanas Escudero. Por supuesto, el happening sólo puede suceder porque el tipo está ahí, mirando las cosas de cerca, sin dejarse llevar de la nariz por tiranías de horarios o rutinas. Esto requiere ojos frescos, atención, y una ajustada percepción del criterio rector último, del objeto fin del show: la concepción de un espacio narrativo, no meramente competitivo.


7. Identidad. Ya es claro que Bailando no quiere ni pretende ser una cosa distinta de la que es. Un show: punto. Un criterio de verdad: el rating. That´s it. Se ha descargado de sus veleidades filantrópicas y de dudosos esquemas paralelos (cámaras ocultas, imitaciones políticas, etc.). Concentrado en su especificidad gana escala y blinda su legitimación en sus propios términos, en los que se define.

No como otros: poderes judiciales que de momento pretenden administrar o legislar, ejecutivos que querrían juzgar y que de un modo u otro viven legislando, oscuros procesalistas que quieren ser presidentes de la nación y encima lo consiguen. Jueces que viven escribiendo libros como si fueran profesores, académicos que quieren ser políticos y todas las viceversas posibles, imaginables, todos los quioscos simultáneos y paralelos. Acá todo el mundo quiere ser señor de dos reinos, todo el mundo quiere pegarle con las dos piernas, estar en la misa y en la procesión. Tinelli, no.


Lnks

- Por qué soy Tinellista. Lo que escribió Alejandro hace dos años en "La Barbarie", cuyo segundo punto, muy bien escrito, resultaba ser, ahora que lo releo, el punto 1 (y también el 3) de este post. Recomendado.

11 comentarios:

  1. Dicho esto, les recontra cabe la multa de Afsca.

    En 18/8 salió en Página una nota de un servidor en la que fuentes cercanas a Mariotto confirmaron que

    cuando una empresa incumpla la ley no podrá canjear las multas por publicidad, como en el pasado. Además, se simplificará el proceso de penalización, convirtiendo las sanciones en procesos sumarios, como sucede en la mayor parte del mundo. “Antes, desde que (Marcelo) Tinelli ponía un chico frente a una mujer desnuda a las doce de la noche hasta que vos ponías la multa, pasaban cuatro años”, sostuvo la fuente. “Ahora, el plazo máximo de todo el proceso, desde que se viola una disposición hasta que la multa se cobra, será como máximo de noventa días”, aseguró.

    Ojalá se cumpla.

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  2. No puedo opinar con casi ningún conocimiento del programa, pero imagino (tratándose de un negocio multimillonario) que las decisiones sobre las calificaciones no las toman Alfano, Moria, etc. Sería demasiado arriesgado someter el rating (que debe de ser dispar entre los distintos participantes) a las decisiones del jurado. Alguien con datos de rating adelante tiene que decidir eso. Los jurados vendrían a ser canales de esta decisión.

    (No quiero hacer analogías con lo que ocurre en la justicia, que conozco aún menos).

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  3. Fede

    Lo que pasaba antes con las multas era una vergüenza. Ahora bien, yo creo que llegado el caso, si se justifica por los montos, los canales van a plantear impugnación judicial de las multas y eso va a perforar la barrera de los 90 días. Si es el caso de la chica en pelotas al lado del nene no creo que los jueces rompan una lanza por eso, pero en otros más sensibles habrá que ver.

    Criador

    Yo creo de verdad en que los jueces de Tinelli tienen cierta autonomía.

    En primer lugar pasa como los jueces de la vida real, no son propensos a desalinearse mucho de un consenso popular amplio y si alguien cae simpático le van a poner buena nota por eso aunque su performance sea horrible.

    Por otro lado, visto desde la producción la lógica de llevar a alguien popular al teléfono es que estimula las ganancias por SMS ante la gente que quiera "salvarlo" y aumenta la expectativa de gente que quiera tener encedida la tele hasta el final del día para ver si zafó o no.

    Pero finalmente, hay un factor que hace innecesaria la digitacion ex ante: las reglas del concurso son lo suficientemente irrelevantes para que no importe. Belén Francese, un punto altísimo del programa, fue eliminada. A la semana siguiente renunció Evangelina Anderson y Francese volvió al programa como "reemplazo". Era obvio que el show no se iba a perder la posibilidad de explotar a Francese el mayor tiempo posible.

    (Esto puede tener sus costos políticos para el programa de Tinelli: si la gente ve que su voto es irrelevante y los eliminados vuelven por la puerta trasera, nadie se va a gastar en llamar "para salvar" al famoso en cuestión, de modo que esto lo pueden hacer una vez, pero no siempre; sería como un veto presidencial a la decisión popular, algo que se puede hacer alguna vez, no sistemáticamente; frenos y contrapesos)

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  4. Estoy muy de acuerdo con tu conclusión: prefiero a Tinelli dedicándose al rating y nada más que a otros que pretenden ser lo que no son. Pero si realmente el sistema judicial funciona con criterios parecidos a los de Showmatch, creo que hay un problema. En su esencia, creo, el derecho existe para limitar las arbitrariedades, sea de los jueces particulares o del pueblo, y en Showmatch lo que se ve es una arbitrariedad absoluta de cada cual al momento de tomar una decisión.

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  5. Gustavo, no te parece que todas estas cosas positivas de Showmatch son producto del hecho de que Tinelli esta sometido a la feroz competencia del mercado? Si el tipo no tuviera la presión de aumentar el rating para incrementar sus ingresos, “Bailando…” no sería lo que es. Resulta irónico que un programa quintaesencialmente mercantilista, que no tiene ninguna aspiración intelectual, nos enseñe mucho más sobre el problema de la equidad, la necesidad de motivar sentencias, la democracia de mercado (la última palabra no es del pueblo, sino de aquellos miembros del pueblo q están dispuestos a pagar -que no son necesariamente aquellos miembros del pueblo que tienen más plata-), el trabajo, la producción y la gestión, hacer las cosas con alegría, y asumir las cosas como son, sin caretas ni falsas pretensiones? Y aunque ya sé que me van a pegar varios palazos por lo que voy a decir, diría que tu elogio de Tinelli se parece muchísimo a lo que, mutatis mutandi, sería un elogio de (lo mejor de) el capitalismo.

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  6. Estimado Gustavo:
    Me gusta mucho este blog, que me ha permitido acceder a interesantes debates, desde un punto de vista menos "académico", aunque sin perder el valor de determinados conceptos centrales que son ineludibles a la hora de debatir seriamente determinadas cuestiones políticas y jurídicas.
    Ahora bien, dicho esto, creo que, si bien ingeniosa, la intención de hacer esta especie de analogía entre un programa -triste- de televisión y el funcionamiento del Poder Judicial y de la justicia nacional ha hecho agua por varios lados. Hay tanta distancia entre un punto de análisis y el otro que la concreción de "puente" entre ambos es, a mi juicio, imposible.
    Sin perjuicio de esto último, me resultó MUY interesante tu comentario posterior sobre las sanciones.
    Saludos y gracias.

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  7. Gustavo en este momento tener este post es muy poco serio, no pretendo que te la juegues pero tampoco tanta tibieza, y en caso que la respuesta sea que no es un reality el blog tampoco tengas un blog de actualidad con tu propio nombre...digo

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  8. Anonimo, este es un blog de derecho, no de actualidad. Y es un blog esencialmente gánico, no una agrupación o una ONG que tiene que pronunciarse sobre cualquier cosa que pasa. No soy una personalidad, no tengo entidad para emitir un comunicado, un pésame público.

    Sobre el tema de Kirchner -y un tipo que me resultaba muy gracioso, querible, audaz, mil cosas- he linkeado algunos blogs que me gustaron, he dicho algunas cosas en twitter, que es lo que pienso hacer en el futuro: en el blog sólo derecho, mis opiniones sobre otras cosas en otro escenario. Una gran ventaja de twitter es que no existe el comentario anónimo.

    Igual si se me hubiera ocurrido algo distinto de lo que fueron poniendo otros lo hubiera posteado. La noticia en si me dio una infinita tristeza, fui a Plaza de Mayo y estuve viendo el paso del cortejo. Realmente me pareció muy movilizante, intenso y entonces estuve menos triste. La verdad, quedamos muy contentos de estar ahí.

    Bueno, ahí tenés casi el post que reclamabas.

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  9. Interesantísimo análisi para los que somos legos. Lo repostee aca: http://blogariel1.blogspot.com/2010/10/un-post-excelente-sobre-aprender.html. Espero no estar siendo inadecuado con los derechos de autor y demás. Si hay algo de errado con eso por favor avisame. Abrazo.

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  10. Gustavo no tiene que ver con este post mi pregunta y por eso pido disculpas antes de hacerla. Te cuento que en Catamarca hay un grupo de intendentes que quieren postularse para su re-reelección. Sucede que las cartas orgánicas de sus municipios sólo permiten una reelección, al igual que la ley orgánica de los municipios. Pero ellos argumentan que esas disposiciones que prohíben la reeleción indefinida son inconstitucionales por ser contrarias o ir mas allá de lo que establece la constitución provincial, que en el artículo 250, dice que el intendente dura en sus funciones cuatro años y podrá ser reelecto (También establece que los concejales durarán en sus mandatos cuatro años y serán reelegibles) Mi pregunta es ¿si esto es así, donde queda la autonomía municipal si ni siquiera pueden poner límites a la reelección indefinida se sus gobernantes?
    La otra pregunta es si cuándo la Constitución Nacional dice que los diputados nacionales son reelegibles ¿significa reelección indefinida?
    Abrazo

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  11. Efectivamente, el programa es interesante porque exhibe (y eso es el show) una mecánica compleja de toma de decisiones en la que los diversos intereses en juego no aparecen solapados como ilegítimos (estamos hablando de la construcción de un espectáculo, ¿no?). Bellas bailarinas y caricaturescos jurados (y eso también es el show) recorren todas las operaciones y argumentos (no hay UN modelo abstracto de justicia) en cámara. Por otra parte, de las secuelas del programa no puede decirse lo mismo: los programas de chimentos, pero también los que se venden como "inteligentes" hacen un uso en el mejor de los casos descarado cuando no perverso del material para poder tratar de trolas y descerebradas a las participantes (o jurados) fingiendo un marco de verosimilitud cínico (desconociendo el carácter de espectáculo) que habilita el desprecio y el agravio permanente, que el propio programa no vuelca sobre los participantes. Esto es, notero tipo CQC (que seguramente no pasaría un examen de historia de 5° año) o un tipo como Guinzburg (¡humillando a Karina Jelinek porque no conoce a la premio nobel!!!!, http://207.7.131.231/search/Jelinek/3, o a Flor de la V) burlándose de la ignorancia (atada a una trolez constitutiva) de las vedettes. Si el tema no es el armado del show sino la ideología de Tinelli, la televisión de aire se ve muy comprometida en general.
    moro

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