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Algo sobre teorías y prácticas del derecho

miércoles, enero 28, 2015

Sobre Carlés, la nominación y el proceso de confirmación


Carlés

Es un candidato "atípico" al que -para adelantar las conclusiones- estamos apoyando.

No creo que su edad (33 años, sería el más joven desde Oyhanarte, que llegó a la Corte con 38) sea un demérito ni una razón específica para hinchar por el. En líneas generales, no nos percuten demasiado bien, ni suenan convicentes, los argumentos que hacen pie en la edad. Dicho queda para la valiente infantería de los que se burlan de Fayt "por viejo".


Cuestión de idoneidades

Para evaluar idoneidad de los cantidatos se puede postular un rosario de idoneidades que cabría reducir aquí a dos: idoneidad técnica e idoneidad etico-cívica. Conozco poco a Carlés (en una posdata explico cuánto), pero hasta donde se es intachable bajo este último rubro (no pedimos conductas supererogatorias, sólo pedimos que alguien no tenga esqueletos en el placard o cosas problemáticas de menor entidad, pero claramente desdorosas, como las que aparecían en el CV de Reposo). Ya lo sabremos al cabo del proceso.

En cuanto a la idoneidad técnica, me parece que Carlés es material nominable. No me fijo tanto en sus títulos o en su récord académico (que está bien, pero uno a veces encuentra adoquines posdoctorados y balbuceantes, así que no nos asegura nada). Las notas al Proyecto de Código Penal están muy bien escritas y todo tiene una estructura muy legible y funcional, no ramplona ni aparatosa. He visto a Carlés como un solvente comunicador en conferencias y en intervenciones televisivas y es una persona que piensa ordenadamente, que es ágil y respetuoso para manejarse en situaciones de interpelaciones complejas. Esto es un detalle no menor y forma parte de las competencias técnicas relevantes (vale decir: no lo considero un plus, sino un requisito).

Además, su experiencia como Secretario de la Comisión que redactó el Anteproyecto es un buen antecedente de coordinador diálogo y funcionamiento entre personas que venían de diversos espacios políticos (Pinedo, Barbagelata, Gil Lavedra, Arslanián, Zaffaroni). Viene a cuento porque en la Corte -tribunal plural, de altos egos- hay que dialogar y consensuar mucho.

Es claro que el punto fuerte de Carlés es el derecho penal, y es un punto en el que la Corte está sin referentes. ¿Importa esto mucho, poco, nada? Quiero decir algo que ya he dicho desde que se anunció la salida de Zaffaroni: no veía estrictamente necesario que su reemplazo sea un penalista. Al nivel de generalidad que concierne a  los fallos de Corte -básicamente, un tribunal de garantías constitucionales- no se necesita un conocimiento enciclopédico o de nivel ultraespecializado en ninguna rama específica del derecho, salvo en lo que concierne a la Corte misma: derecho procesal constitucional. Y he dicho también que no soy muy afecto a la idea de que los tribunales deben tener "especialistas" que lleven la voz cantante y hagan una suerte de reparto temático, incluso me parece que es una idea peligrosa en la medida en que hay áreas que virtualmente se deleguen en los "especializados" y de las que los demás se desentienden. Habiendo dicho todo esto, no viene mal que al menos desde la disciplina de base la Corte recupere un equilibrio temático, porque no sería razonable que exista una Corte que no tenga un solo especialista en la cuestión que más noticiabilidad provee a las cuestiones judiciales.

Diremos un par de cosas (defensivas) sobre el perfil de Carlés. Los judiciales (yo lo soy) suelen pensar (erróneamente) que los cargos judiciales deben ser cubiertos siempre por gente "de carrera". No me convence mucho esto y pienso que puede traer el peligro de la endogamia. Nominaciones de abogados (Lorenzetti), incluso de políticos (como Maqueda, como el gran Earl Warren, ex gobernador de California) sirven para "oxigenar" la lógica judicialista, que también tiene sus vicios profesionales y sus ineficiencias inerciales.

Por otro lado, es un poco voluntariosa la idea de que se puede inferir un posible desempeño en la Corte a partir de experiencias anteriores. Porque estar en la Corte es distinto de cualquier otra cosa. Distinto de ser un catedrático exitoso, distinto de dirigir la UBA, distinto de ser camarista, distinto de ser secretario de la Corte, distinto de ser funcionario de un tribunal internacional. El punto es relevante porque si no hay experiencias honestamente equivalentes, entonces es inoficioso descalificar a Carlés por su falta de experiencia.

Con lo que volvemos a la idoneidad técnica, y a lo que hay que saber de Carlés. Un punto que podría ahondarse en las audiencias es algo que no conocemos mucho: cuál es la visión de Carlés del derecho público, y del derecho constitucional, del rol de la Corte como cúpula del Poder del Estado. No es novedad: es posible que ninguno de los nominados post-83 tuviera escritos orgánicos sobre eso al momento de su elección. Como ocurre en los audiencias de confirmación en los Estados Unidos, las discusiones exceden claramente al candidato mismo, y son la parte más rica (más conceptual) del proceso. El tema es largo, pero acá pensamos que hay un justo medio entre los jueces que piensan que pueden hacer que las Constituciones digan lo que a ellos les gusta, y los que piensan que no pueden decir nada distinto de lo que los otros poderes hayan interpretado (Argumento a là Nixon: si lo hace el presidente, entonces no es ilegal). Seguiremos eso con atención, lo que nos remite a la naturaleza de ese proceso.


El proceso de selección

La oposición ha anunciado que no va a votar a ningún candidato propuesto por el gobierno. Esto es algo que le hace flaco favor a la institucionalidad, y que revela una pobre comprensión de la naturaleza de los procesos de nominación. También revela poca imaginación: en algún momento la oposición será gobierno y le va a tocar mandar sus candidatos al Senado, y no le conviene sentar un precedente de bloqueo ciego a la integración de la Corte. A la Corte, a largo plazo, tampoco le conviene estar desmembrada. En fin, todo mal con eso. No digo que tengan que aceptar a Carlés: digo que el debate y las impugnaciones tienen que darlas en función de las idoneidades del candidato, y no de la identidad de su nominador.

Que haya otro que nos guste mas es un planteo ya precluido al momento en que la nominación ocurrió. A partir de ahí la pregunta que nos debemos responder es si Carlés es "material nominable". Pondré nombres propios de cierta notoriedad para que se entienda. Sabsay, por diversas razones, no me gusta (su producción académica es simplona, inconsistente o trivial), pero yo no podría yo decir que no es material nominable. Maier, por diversas razones, me gusta, pero para mi su visión del control de constitucionalidad como una prostitución es obsoleta, esquemática y altamente evasiva, inaceptable para que alguien que vaya a ser juez de una Corte en el Siglo XXI.

Quienes han estudiado los procesos de destitución, combatiendo una larga línea de doctrina que hablaba de que su carácter de "juicio político" los hacía cuestión "no judiciable", han propuesto una idea que es dominante hoy, y que es que en esa instancia las legislaturas evalúan si los candidatos han perdido las condiciones de idoneidad que asumieron cumplidas al designarlos.

Creo que el paralelismo es válido y también funciona para que lleguemos a un criterio de decisión para las nominaciones. La idea que postulo es que para votar en contra yo tengo que asumir la misma carga probatoria que debería tener alguien que vaya a votar a favor de una destitución de un magistrado. Que es esta: que el nominado no es capaz, técnica o éticamente, de integrar el tribunal. Por cierto, este criterio vale no sólo para jueces de la Corte, sino para cualquier funcionario judicial.

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Posdata/Disclosure. Carlés no es mi amigo pero tampoco es un desconocido, así que doy cuenta de mi relación con el. Lo conocí por tuiter hace un par de años. Luego hemos cambiado mails a propósito del Anteproyecto de Código Penal (yo escribí mucho sobre eso, en una suerte de teletón del blog, no profundo, con alguna que otra disidencia). En algún momento del año pasado (más precisamente: el día que jugaron Italia y Costa Rica) nos juntamos cuando vino a la UNLPam a presentar el proyecto de Código Penal. En el inmenso aeropuerto de Santa Rosa, mientras veíamos como se hacía mala sangre Pirlo, hablamos un poco de eso, otro poco de la Corte (premonitorio), un poquito del Papa (nada conceptual) y de Edu Feinmann, y otro poco de la academia argentina. Carlés me cayó muy bien. Esa fue la última vez que hablamos.

41 comentarios:

  1. No va a pasar el Senado. Es muy ramplona y cerril la postura de los hoy partidos opositores. Y de una gran irresponsabilidad.- A mi me hubiese gustado Susana Ruiz Ceruti, además me hubiese gustado ver la reacción de los senadores de ls UCR (aunque intuyo de que ya ni recuerdan y/o conocen de que fue Canciller de Alfonsín). Matias.-

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  2. Mi nombre es Enrique Quintana, soy abogado.

    La Corte es básicamente un Tribunal Constitucional. Para ser miembro de la CSJN lo ideal es contar con muchísimo criterio político, ser una persona intachable y de reconocida trayectoria pública y privada, y contar con conocimientos técnicos en materia constitucional, procesal constitucional y quizás de Derecho Administrativo.
    Si Ud no conoce qué formación posee Carlés en esos ámbitos no entiendo cómo puede apoyar su candidatura.

    Especialistas en diversas ramas del Derecho sin conocimiento acabado del derecho constitucional nos pueden regalar fallos vergonzosos como el voto en disidencia de Zaffaroni en la causa "Rizzo Jorge Gabriel", que es un ejemplo para estudiar en las Facultades acerca de cómo no debe expedirse un Juez.
    Coincido con que la edad no debería ser limitación alguna para acceder al cargo y menos aún la falta de carrera judicial.

    Creo que Carlés no tiene experiencia en las materias que demandarían su intervención, que está demasiado identificado con el Gobierno y sobre todo pienso que hay candidatos mejores: Aída Kemelmajer (aunque esté jubilada y tenga 70 años), Héctor Mairal y Agustín Gordillo, ambos con 77 años, son excelentes juristas. Entre los más jóvenes Guido Tawil con 52 años es excelente pero muy identificado con las empresas privatizadas. Otras mujeres muy capaces: Laura Monti (ex Procuradora General) y Daniela Ugolini, son excelentes juristas.

    Saludos

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    1. Enrique, tomo estos puntos. Aun cuando alguien tenga textos organicos sobre su vision de qué debe hacer y que, y como, no una Corte, es importante que vea lo que pasa en las audiencias, que es cuando uno habla sin red. Por otro lado, un civilista válidamente podría no tenerlos. En suma, más allá de lo que pueda o no tener escrito, importa lo que diga y su performance en ese proceso a cielo abierto, en el que mucha gente que nos podría parecer solventísima a priori se derrumba, como ocurrió con célebres abogados que la pasaron mal en varios casos cuando tuvieron que responder en audiencias públicas de la Corte en formato de pregunta/respuesta (pasó en Clarín y en Google/Yahoo).

      Por ejemplo, tengo un enorme aprecio por Gordillo y me parece un crack si lo leo. Y a la vez recuerdo que la única vez que lo vi en TV, porque era abogado de la empresa Meller en el caso que disparó el enjuiciamiento a Boggiano, su exposición fue muy decepcionante (y eso que era un tema puntual, relativamente sencillo: un solo caso) y no funciono bien. Por el contrario, Carlés, que tiene un CV ultra menor al de Gordillo, estuvo bien en la defensa de algo que era mucho más vasto y complicado (el Anteproyecto).

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    2. Recuerdo a Gordillo en la UBA matándose por esa entrevista en TN. Dijo que fue el ejemplo de lo que no tiene que hacer un abogado, que se fue calentando a medida que avanzaba el programa porque antes de los cortes lo anunciaban como "el abogado de Meller, el caso que puede hacer caer la mayoría automática", y que en vez de defender a su cliente habló de ese tema.

      De todos modos, cualquiera que lo haya visto en algún debate académico, sabe que se la banca con todo.

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  3. Gustavo, me parece interesante lo que planteás. De todos modos, entiendo que hay un tercer factor menos tangible, que excede a la idoneidad del candidato y que un senador puede tener en cuenta cuando vota el acuerdo para un cargo como este. Me explico, la persona postulada puede tener una postura tomada respecto aun tema dado, por caso el derecho al aborto. Y un senador puede decidir no votarlo si tiene una concepción radicalmente opuesta. Pasó en EUA con la nominación de Bork, que era idóneo desde los dos puntos de vista que marcás pero que fue resistido en masa por los demócratas.

    En definitiva, me parece aceptable que ese tipo de consideraciones ideológicas pesen en la decisión de otorgar acuerdo -muy elocuente fue lo que dijo Ted Kennedy en su momento respecto de Bork-. Se trata, en definitiva, de una decisión política.

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    1. Me gusta le expresión "litmus test" que usan. Que es preguntarle al candidato como votaría en un caso, para decidir en función de eso. Es una forma de forzar via proxy una solución que encuentran deseable. Y es un lío, porque el Congreso está implicitamente dirigiendo a control remoto futuros fallos de otro poder, violando la división de poderes. Esto vale como objeción tanto cuando lo hace la mayoría circunstancial que lo propone, como la minoría circunstancial que lo adversa.

      Con respecto al caso Bork, uno podría objetarlo por dos razones: la del litmus test y la ideologica son una de ellas, pero también hay una vía tecnica para atacarlo (uno puede objetar, en abstracto y más allá de los resultados a los que llegaba, su visión misma del funcionamiento de la interpretación constitucional, en parte como yo lo hacía con Maier).

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  4. La idea de exigir los 2/3 es fomentar el consenso entre los distintos partidos políticos . Si el PEN presenta un candidato que se encuentra ideológicamente demasiado cercano a este, entonces los senadores de la oposición tienen todo el derecho del mundo a decir que no, simplemente porque no les convencen las ideas del nominado Tu argumento de que "para votar en contra yo tengo que asumir la misma carga probatoria que debería tener alguien que vaya a votar a favor de una destitución de un magistrado" es inaceptable. Implica reforzar aun mas las facultades del PEN (y del partido político gobernante) en un área en que justamente, con el requisito de los 2/3, se las buscó limitar. Nominá a Mónica Pintos y vas a ver cómo se consiguen los 2/3 o la unanimidad rápidamente.

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    1. El problema es este: dijeron "ninguno", lo que en una interpretación habitual del lenguaje parece excluir también a Mónica Pinto. En defensa de mi argumento: yo soy muy exigente para los juicios de destitución (otros, especialmente desde la corporación judicial, piensan que solo se puede destituir a un juez que haya hecho algo hipergrave, o que lo agarraron coimeando, y no a un juez simplemente ineficiente).

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  5. Muy interesante la disquisición teórica sobre si la edad es una limitante o sobre su supuesta versación en derecho penal...pero ¿leyeron sus tuits?
    Tilda públicamente de "Drapie" y "HDP" a Macri, de narcortraficante a Massa, insulta groseramente a Fernando Iglesias, defiende a Boudou, insulta a Alfonsín, pega el típico panquecazo K sobre Bergoglio, entre otras perlas.
    Para colmo, está borrando tuits sin saber que quedan registrados igual, demostrando que son indefendibles...
    Obviamente, por su corta edad, no posee trayectoria u otras intervenciones públicas que permitan contrarrestar la pésima imagen que de él nos muestra la red social.
    En fin, queda claro que este chico no sólo NO es independiente desde un punto de vista político-partidario, sino que además es un inmaduro.

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  6. Estimados:

    Creo que la edad y la experiencia son factores determinantes en la elección de un juez de la Corte.

    Este candiato es un académico que no tiene nada de eso. En términos callejeros "hay que tener boliche" para estar en la Corte. Este no tiene ni boliche ni nada. Se dedica a la pajería mental.

    Que sea afín con Zaffaroni es un démerito. Zaffaroni ha sido el peor juez de la Corte Suprema en toda su historia. Su aberrante alienación política lo pone por debajo de Barra. Su regenteo de prostíbulos y falta de vergüenza en renunciar son la peor mancha en la historia de la Corte Suprema. El amparo que Zaffaroni dió y da a jueces ínfimos como Slokar y Ledesma, que se dedican a liberar a narcotraficantes (vinculados a carteles venezolanos, que han convertido a la Argentina en un país de mafias y crímens aberrantes), es una tragedia institucional, criminal, moral y ética para la Argentin y su Poder Judicial. El próximo Presidente tiene que "limpiar" a esos jueces mamarrachos.

    Volviendo al candiato la edad es determinante: 33 años implica que podrá estar en la Corte Suprema, al menos, 42 años lo que equivale a más de 10 mandatos presidenciales. Eso origina conductas, camarillas y, en general, todos los problemas de estar demasiado tiempo en el poder.

    Creo que es un pésimo candidato, radicalizado en su pensamiento (abortero -que es un crimen nefando y degradante-, pro gay, pro consumo de estupefacientes, etc.), propio de una facción política y sin ninguna calificación suficiente.

    Espero que la oposición se una como un bloque sin fisuras (Macri, UCR, FR, partidos provinciales, peronistas con dignidad, los K son toda gente sin dginidad) y boicotee como un hombre a este pésimo, lamentable candidato.

    Una vergüenza.

    Aquí dieron nombres; tengo uno para dar. Rafael González Arzac.

    Saludos,

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  7. ¿En qué trabajó Carlés antes de ser secretario del proyecto del código?

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  8. Me parece que sos muy poco exigente respecto a la idoneidad. Si el requisito es un CV como el del candidato, hay varios miles de abogados argentinos en las mismas o mejores condiciones, con PhD en universidades mucho más prestigiosas, también capaces de hablar en público y que escriben bien. Basta con mirar el listado de profesores de la UDESA o la UTDT para darse cuenta que el CV de Carlés no es nada extraordinario. No digo que Carlés no sea bueno, sino que hoy no entra en el top100 de los abogados argentinos. ¿O sea que hay más de (no sé, adivino) 1000 personas candidatas a la Corte? ¿No deberíamos reservar la Corte para los mejores?

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    1. No creo en candidatos providenciales, que cubran todas las bases. Me preguntaron mil veces, antes de saber de Carlés, quien podía ser candidato. Todo el mundo cree en que hay una lista corta. Yo creo que la lista es muy larga.

      Sin quererlo, en parte la hice, en aquel post del año pasado donde hablaba de la Selección Argentina de Derecho.

      http://www.saberderecho.com/2014/06/la-seleccion-nacional-argentina-de.html

      En ese momento había puseto a Carlés en el banco de Variantes: si incluimos "los 23" y los que estaban ahí, me dan cien. Y tengo para mi que la lista se queda corta, porque por cada uno allí includo debe habar otros cuatro que son material nominable. En mi opinión, esa lista de aspirantes "nominables" debe ser de unos 500.

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  9. Firmo con sangre lo que escribió Gargarella sobre la nominación de Carlés:
    "Finalmente, hay otro tema crucial, que creo que es el más lapidario en su contra. Más allá de su adicción a los tweets, lo importante es lo que aprendemos a través de los mismos: ellos lo revelan como alguien demasiado parcial -con riesgos de oportunismo- en su defensa del poder de turno (dos ejemplos: siendo un jurista, bregar por la re-re-reelección presidencial; o acercarse al Papa cuando resultó conveniente, luego de haberlo criticado con dureza). El seguidismo al poder de turno en temas cruciales (que no es, por suerte, un seguidismo ciego), lo coloca en un lugar -para mí- muy poco atractivo, teniendo en cuenta que el Poder Judicial es el encargado -ante todo, nos guste o no- de servir de "contrapeso" y control frente al poder de turno. Es así, le disguste a quien le disguste: ahí reside una misión esencialísima de la función judicial".

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    1. Yo recomiendo mucho el post de Gargarella, que está escrito por un tipo que me parece intachable (tendría que hacer ootro disclosure acá, porque es mi director de tesis), y que -en un texto más largo que el que citás- es con todo respetuoso con el nominado, y con la cuestión misma, que es una cuestión institucionales. Llamo sí un poco la atención sobre el tremendismo "firmo con sangre". Asumamos que adherís 100%, digamos. Está bien, pero que no corra sangre.

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    2. Ya que estamos, post de rg acá:

      http://www.seminariogargarella.blogspot.com.ar/2015/01/carles-y-el-elitismo-penal.html

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  10. Martín L.30 enero, 2015

    Juzgar a Carlés por el contenido de sus redes sociales es una imbecilidad. ¿Cuántos de nosotros, si sometieran nuestras cuentas de Facebook o Twitter a un escrutinio tan meticuloso como el que le hacen a RC, saldríamos indemnes? Las redes sociales son, por definición, informales. Uno discute, se pelea, putea, cambia de opiniones. Escribir un tweet o una publicación en Fb no es como publicar una columna en un diario o dar una opinión en una entrevista televisiva.
    Si lo que molesta es que, siendo tan joven, tenga la posibilidad de quedarse en la Corte varias décadas, entonces deberíamos designar solo a octogenarios o nonagenarios, para tener la garantía de que durarán poco tiempo en sus puestos. Hoy, si nombrás a un juez de 50 años en la CSJ, le garantizás 25 o 30 años en el puesto, y nadie se escandaliza. Si les molesta eso, vayan a pedir explicaciones a los montoneros Urquiza y Alberdi.
    El tipo tiene antecedentes más que aceptables y veremos cómo se defiende en las audiencias públicas.

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  11. Estoy de acuerdo con algunos puntos, con otros discrepo, y con otros sospecho. El primer punto con el que estoy de acuerdo. El de la edad. En efecto, la edad no es óbice para ningún cargo ni actividad pública. Si un menor de 16 años pudo, usando wikipedia, crear una prueba de cáncer tanto más adelantada que las que se encuentran hoy en el mercado, no creo que haya desafío que no sea accesible para una persona joven. Inclusive la sabiduría o el criterio en el trato de gente. Parafraseando a Weber 'nunca me guié por la fecha de nacimiento para discutir con alguien', la sabiduría es también una habilidad y muy bien puede depender de la capacidad que se tenga para aprender de experiencias ajenas. Una persona con carácter y disciplina mental puede tener la pericia descripta por Arballo durante su entrada. Sin embargo, el tema de la edad tiene otra arista que hay que considerar. Aunque ha habido excepciones, particularmente en los inicios del constitucionalismo, lo mejor no es nombrar a alguien joven, no por a habilidad, sino por alternancia. La Corte está constituída por miembros vitalicios que pueden solamente ser excluidos de sus cargos por juicio político. El consenso político que podría dar lugar al nombramiento de Carlés muy bien puede desaparecer, y si desaparece más temprano que tarde, muy bien puede suceder que la diferencia de años de ejercicio termine siendo perjudicial para el proceso político. Esto nos lleva a otro punto, si la alternancia en la Corte no sucede por procesos electorales, no significia que no tenga que acontecer, y que casos como el de Fayt no hablen tanto a su favor, sino en su contra. Y tiene que acontecer porque, en efecto, el nombramiento no es sólo, pero sí 'también', un tema de discusión ideológicoa, que no debe imperar sobre los criterios de idoneidad, pero sí estar presente. No es irrazonable que si no es un candidato de consenso, no sea votado por los partidos de oposición, y tampoco es irrazonable, por tanto, preocuparse, en este sentido, por su edad. Finalmente, mi sospecha, a veces me sorprende cómo personas con mucha formación y gusto por el proceso institucional puedan segregar del modo que lo hacés vos las variables de análisis. ¿En serio te parece tan arbitraria la frase 'si es una propuesta unilateral del oficialismo, la rechazaremos sea quien sea'? Tal vez hubiera aparecido como sectaria en la época de la transversalidad y la promoción de los mecanismos de control ciudadano. Pero hoy, después de seis años de eliminar órgano de control tras órgano de control, de volverlos inútiles, neutralizarlos o hacerlos otra oficina de propaganda, ¿no te parece acertada la preocupación de la oposición, no en 2007 (cuando las circunstancias no ameritaban ni los titulares de 'La Nación' ni las declaraciones de referentes de la oposición, como Elisa Carrió), sino hoy, en 2015, cuando las acuisaciones de peculado y tráfico de influencia se confirman por todos los medios, excepto claro, por los judiciales (entre otras cosas por un acertado temor a la actuación del Ejecutivo), y cuando esas acusaciones producen, en el oficialismo, normas, políticas y definiciones orientadas a hacer cada vez más secreto y discresional patrimonios, sistemas y políticas? No te creo. Y ahí está mi sospecha. Tal vez si elaboraras cómo es posible, acaso, que el último órgano de control, relativamente independiente que queda, pueda no verse afectado por un nombramiento unilateral de su último miembro, tu argumento estaría más completo, me da la impresión.

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    1. Largo y respetable, pero las propuestas son siempre unilaterales del Ejecutivo (recuerdo incluso a Carrió haber defendido eso). Para todo lo demás, está el proceso de selección que exige mayoría fuerte. Aporto un argumento simple colateral. Una vez leí a alguien que escribía que "el juez solo es imparcial el día que termina el gobierno que lo designó, porque a partir de ese momento no le debe favores a nadie" (si alguien sabe quien lo dijo, aclare). Un Carlés (o cualquiera que nomines hoy) empieza a ser independiente en 2016. Otro (cualquiera) que nomines el año que viene va a ser independiente en 2020.

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  12. Hoy Anibal Fernandez declaró que dado que "todavía no se corrigió" (sic) el decreto 222, se deben publicar los antecedentes. Así nos enteramos que el joven tuitero, adjunto de Zaffaroni, sería también ñoqui en el área "mantenimiento" del Senado. Bien por él, habla de sus múltiples talentos.

    En cuanto a los tweets, si son tan inofensivos no se entiende porque el autor los borra. En todo caso, concedamos por hipótesis que la mayoría no pasaría (pasamos) un escrutinio estricto sobre nuestras redes sociales o vidas privadas. Tampoco la mayoría es abogado ni tiene CVs de excelencia. Pero el quid es que en la Corte no está "la mayoría", ni la "media", ni hay representación. Hay solo cinco tipos, exijamos que sean los mejores; que sean y parezcan imparciales.

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  13. Alejandro Kafka31 enero, 2015

    En el blog de Gargarella lo han destasado a Carlés, aparentemente no sin razón. Enumeran una tesis doctoral risible, por su extensión, o mejor dicho por su falta de extensión, y nulo contenido; ningún valor teórico en sus publicaciones; inexistencia de trabajos con referato y un CV inflado con trabajos prácticos de la universidad. Se sumaría ahora, según las noticias más recientes, que mintió en su CV, en cuanto a haber sido asesor jurídico del Colegio Público de Abogados de la CABA. Al final resultan intrasecendentes sus tuits y su juventud sería su única carta impoluta. Si todo lo descripto es cierto, parece tratarse de una falta enorme de pericia para elegir candidato por parte de Crisitina; o podría ser una movida para tirarle una presa fácil, vaya uno a saber con quié fin, a una oposición inútil e impresentable.

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    1. La tesis de Carlés está bien. Es un prejuicio creer que toda tesis debe tener mas de cien páginas. He visto tesis de mas de 500 páginas que tienen menos contenido neto y rigor que un post de un blog.

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    2. Sin chicaneo, realmente yo no la consideraría una tesis: 50 páginas, como mucho, efectivas (sacando los márgenes de 5 centímetros y los dobles espacios), de las cuales las primeras son -me juego- el proyecto que mandó de lo que iba a hacer, y unas 30 de citas aburridamente habituales (que roxin, que jakobs, que sancinetti). tesis novedosa no hay. en ese sentido, me cuesta mucho decir que es una tesis, y más decir que está bien. a lo que se suma el hecho de que no tenga UN artículo referateado. En este sentido, una carrera académica brillante, tipo frankfurter o zaffaroni, te justifica un lugar en la Corte. La de Carlés justifica -lo digo sin mayor maldad- el puesto que tiene en el Senado.

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    3. Tesis de Carlés, acá:

      http://eprints.unife.it/697/1/TESI%20Carl%C3%A9s.pdf

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    4. He aquí mi valoración (?) de la tesis. Toma un tema acotado, del cual no conozco mucho, con lo cual no sé si hay cosas importantes que dejó afuera. Hace un estado de la cuestión que justifica el aparato de citas, pero no veo excesos (tal vez si cierta ausencia de la doctrina inglesa, pero eso es común en penalistas). Aportes que le veo: problematiza la roxiniana respuesta (aquí) estandar de la autoria por dominio de aparato organizado de poder, critica el criterio usado por el tribunal que condenó al represor Riveros, propone una alternativa funcional que podría utilizar para el caso argentino. No es groundbreaking, y capaz que el mismo autor da por terminado el trabajo cuando con una vuelta de rosca capaz tenía cosas más interesantes para decir, pero me parece digna.

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    5. El rg del 31 de enero es Roberto gargarella? Grande maestro!!

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  14. Gustavo perdóname el consejo, no te quemes más por el Kirchnerismo. Salvo que, sigas militando para que te den un cargo en la Corte de Nación (que supongo buscás) o te asciendan en el Superior de La Pampa. No entiendo tu defensa de todo lo que hace el Gobierno, digo no lo entiendo porque te sigo y sos un excelente jurista para mí, pero defendés cosas increíbles. De Nisman no hablás, y estás en tu derecho , pero estoy en mi derecho de pensar que es raro que no digas nada. Solo voy a decir que me agoté de los grandes juristas e intelectuales que son mercenarios....es triste. De Uds esperaba más...al fin y al cabo son uds los que bajan línea. Perdón si soné ofensivo, no quiero serlo, me encantaba tu blog y me enojé un poco con estas cosas.

    Saludos
    Santiago Balmaceda

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    1. Santiago coincido con Ud. en sus apreciaciones.

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    2. Santiago, cada tanto intervenimos en un post para decir cosas parecidas. No me voy a hacer un record de todas las veces que opiné en algo a favor y en contra de lo que propone, o de la posición, del gobierno. Todo el mundo que me lee sabe que lo he hecho en ambos sentidos. En temas no menores, como la reforma judicial del 2013, que era una nave insignia del gobierno. Ley antiterrorista, interpretación de la cláusula RUFO, sanciones a INDEC, etc. En este mismo post aparecen cosas que siguen esa línea: mi defensa de Fayt al que lo tienen alquilado, la idea de que yo votaría a Sabsay y no a Maier. Este blog ha sido citado por Wainfeld y Verbitsky, pero también por Pagni y Blanck, Me han llamado de Pagina, pero también de Clarín y La Nación. No me voy a hacer el historial entero: no viene al caso.

      Por otro lado, hay temas que no tiene mucho sentido jurídico, sino fáctico, en los que soy poco propenso a opinar (salvo que haya estadísticas en el medio, que es mi otra pasión). No soy una ONG que se pronuncia sobre todos los temas, no tengo "agenda", la selección es medio arbitraria, entre otras cosas porque el blog es un hobby que no puedo atender siempre. Ahora está la llamada disolución (que yo veo como un "cambio de etiqueta", y no de paradigma) de la SIDE: es posible que no opine sobre eso. Hay muchos temas a los que el gobierno ha dedicado mucha energía y de los que no hemos dicho ni jota, o hemos hablado mal. El blog no es un servicio público que se presta con condiciones de regularidad, generalidad, universalidad, etc. Ha habido meses en los que hay uno o dos posteos, y eso es porque priorizo mi trabajo en el STJ -de lo que muchos pueden dar cuenta-, y el blog suele quedar como acreedor quirografario. Mi carrera profesional comenzó y avanzó al margen del blog y ya ha llegado a su techo en el STJ -si te preocupan las categorías-.

      Yo en la Corte: es como si le preguntás alguien que le gusta la aviación si le gustaría ir a la Luna. La respuesta es si. Dicho esto: asumo que es algo que no va a suceder, ni ahora ni nunca, porque soy un outsider periférico y provinciano y como muchos colegas más valiosos que yo estoy fuera de alcance de las vías de acceso metropolitanas que te convierten en candidateable a la Corte. Así que me dedico a hacer y mejorar haciendo lo que me gusta. Opino sobre derecho porque es lo que más me gusta en la vida, me siento libre porque no le debo nada a nadie, y tengo la suerte de laburar en eso, en una ciudad que adoro.

      Al momento de hablar, incluso partiendo de un respeto enseguida pensamos que el que no cree lo mismo que nosotros es un mercenario, en lugar de ser un tipo que cada tanto opina de buena fe y tal vez cada tanto se equivoca. En fin, yo te sumo estos elementos de juicio, que te podrán ser corroborados con gente que haya hablado conmigo en persona (no debés estar a mas de dos o tres grados de separación), o por vos mismo tomando un mate en mi oficina si alguna vez venís a Santa Rosa.

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    3. Alejandro Kafka01 febrero, 2015

      Algo que preocupa, Gustavo. ¿Qué es eso de que tu carrera profesional ha llegado a su techo en el STJ? Vamo', no se me eche p'atrás, chamigo. Usté tiene mucho vuelo por delante todavía. :)

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    4. Gustavo

      gracias por responder.

      Tengo el deber de creerte lo que decís. Pero dejame decir también que algunas cuestiones que "respondes" no tienen que ver con lo que dije.

      Tu aclaración de que hay temas que no queres opinar está bien pero no hice mención a ello directamente. Dije que podés opinar de lo que quieras y yo dudar de lo quiera. Agrego: que puedo dudar que no lo hagas en temas donde el gobierno es, desde mi parecer, indefendible.

      Que quieras ir a la Corte no tengo dudas. De hecho dije que entendía que defendías al gobierno y podías ser premiado. Tampoco sé cómo es que llegaste a tu techo, porque si sos secretario de jurisprudencia del STJ, podés ser Juez de este tribunal o aunque no sería en el STJ podrías ser Camarista (aunque el cargo de secretario de corte se equipare a ese).

      Por supuesto que te podes equivocar, de hecho desde mi opinión te pasa muy poco. Sos un excelente cuadro técnico, pero lamento tu postura antes ciertos temas, postura que perdoname nuevamente, no puede entender (es mi problema lo sé) ya, permitime decirlo vulgarmente, defendes lo indefendible. Pasado en un ejemplo burdo es como decir "está bien que la presidenta robe porque cobra poca plata". Repito no dijiste eso, es un ejemplo burdo.
      Pero son esas defensas que a mí me hacen suponer que buscan un favor o acomodarse.

      Gracias por dejarme opinar
      Tu invitación a tomar un mate no hace mas que confirmar mi posición. Un excelente jurista, gran persona, democrático pero con un sentido de defensa del poder de turno que me preocupa de Uds., los intelectuales, los que deben guiar y ser reserva moral.

      GRacias
      Santiago

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    5. Es buena la alternancia, saludable para la república. No vendría mal hacerle caso a las fotos que posteaste en "33 son mejores", es decir: "NO INSISTA. PARE Y DESCANSE".

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  15. Me gustó el segundo comentario y también el que menciona el requisito de tener boliche, me reí mucho con la frase. Me parece muy acertada la exigencia del bolichet habetur.
    Estaría lindo ver a Kemelmajer de Carluchi en la Corte.
    Me agrada Zafaroni, pero creo que tuvo algunos derrapes.

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    1. Yo también creo eso. Habría que definirlo un poco más. No es tener "calle" (esa viveza criolla sobrevalorada), no es tener "sentido común" (estar en la corte te obliga muchas veces a salirte de la "moral media" de la comunidad, en defensa de minorías), pero está bien. Da para largo, pero una de las cosas es que un tipo que llega a la Corte tiene que haber estado, y sufrido, procesos de alta visibilidad y cuestionamiento, porque eso es lo que le va a pasar allá arriba. En cierto sentido, Carlés con la reforma del CP pasó por eso -y nosotros mismos podemos juzgar, a favor y en contra, cómo nos parece que lo hizo- más que Mónica Pinto. Yo creo que Zaffaroni es un jurista formadísimo. No soy un chupamedias y he señalado inconsistencias (caso García Mendez, el voto en Rizzo"). En mi corte ideal, yo lo pondría, pero no sin dudar: no me gustó nunca, y lo hemos dicho, que muchas veces tratara a su laburo en la Corte como una cosa quirografaria (p.ej, no yendo a la audiencia sobre Ley de Medios).

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  16. Queridos:

    Soy el que habló de boliche. La expresión la tomé de Roberto Dromi. Esta en el libro de Verbitsky "Hacer la Corte". Refiere a un diálogo entre Dromi y un abogado X, también muy bueno pero joven en ese momento, sobre la confección del pliego de privatización de ENTEL.

    Había una discusión técnica y Dromi le dijo a este abogado (no sé si era Mariano Grondona -h-, PAGBAM eran abogados de la Bell), "dejámelo a mi a este tema, a vos te falta boliche".

    Creo que en Argentina tenemos juristas prestigiosos con "mucho boliche" y que nos sorprenderían en la Corte Suprema. El que nombré, Rafael González Arzac. Otro, que prestigiaría por siempre a quién lo nombre: Alberto Bianchi, y que me parece daría sorpresas. Creo que si CFK lo nombrara pasaría a la historia; como pasó a la historia Alfonsín por Belluscio, Petracchi y Fayt. Además la Corte necesita un jurista considerado de derecha, para equlibrar.

    Por el contrario, se habla mucho de Kemelmajer de Carluci, pero no creo que esté para la Corte Suprema. Me parece una gran académica, y una buena jueza de Superior Tribunal de Provincia. Me parece excesivamente ideologizada, además. La Corte Suprema es otra cosa. Es un tribunal federal. Siempre es mejor un camarista federal o un juez federal de primera instancia. En el fuero contencioso-administrativo federal hay una jueza de primera instancia que tiene estatura para ser jueza de la Corte -y es mejor jueza que todos los camarista del fuero- Liliana Heiland.

    Saludos,

    Dromi es sinónimo de "tener boliche" en el mundo jurídico. Pero jamás lo nominaría a la Corte Suprema.

    Saludos,

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    1. Era Mairal el destinatario de la frase "vos no tenés boliche". Y tenés razón en lo de Heiland, esa mina es grosa -lean, por ejemplo, la sentencia de primera instancia en Halabi-.

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    2. Mairal, tenés razón, era Mairal. Lo que pasa es que, en el recuerdo y la realidad, Mairal no podía ser el destinatario de una frase así, aún de Dromi. Pero era así. Y la mente busca algún otro destinatario (pobre Marianito).

      Heiland sería una candidata que obligaría a cerrar la boca a todos. Igual Alberto B. Bianchi. Absolutamente nadie en la oposición podría decir absolutamente nada, tendrían que prestar acuerdo, y CFK pasaría a la historia con esas designaciones.

      ¿Por qué será que lo fácil, a veces, es tan difícil?

      Saludos,

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    3. Tener o no tener boliche, esa es la cuestión! Jejeje me imagino la cuestion como una pulpería donde hay gauchos y chinas de todos los pagos. Atiende la pulpería de Santa Lucia, le cantan unos seis, siete u ocho payadores mazorqueros. Les hacen contrapunto unos clarinetistas payadores de lavalle. Algo así como el boliche de "Unforgiven" cuando a Morgan Freeman lo dejan de avertencia a los pistoleros y entra Clint Eastwood a preguntar quien es el dueño. En ese contexto, el candidato propuesto podría hacer el rol del biógrafo del comisario.


      Mas allá de las bromas,

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    4. De nominar un jurista o juez del interior ni hablar, capos. Todo termina en la General Paz, todos los candidatos, los no k y los re k, salen de ahí. Saquen la cabeza del frasco. Busquen un STJ córdoba o un SCBA, con experiencia.

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  17. Ya es hora de que vaya un laboralista a la Corte.
    El derecho laboral se ha convertido en una constante discusión de constitucionalidad, y las últimas leyes prometen más controversia.

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  18. Si proponemos la mejor para mí es Susana Najurieta Jueza de la Cámara Civil y Comercial Federal. Más de 15 años de Secretaria Letrada de Belluscio. Mejor Letrada de la Corte en 9 oportunidades (otorgado por sus pares y ministros). Tiene BOLICHE, es independiente, trabajadora (Zaffaroni no iba NUNCA! no solo faltaba a la audiencia de la ley de medios, no fue nunca, se preescribían las causas porque las tenía años), formadísima.

    Un saludo
    gracias por dejar opinar.
    Andrés P

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