saberderecho.com

Algo sobre teorías y prácticas del derecho

domingo, marzo 29, 2009

La teoría de las 10.000 horas

La teoría dice esto: se necesitan diez mil horas de práctica para dominar una disciplina.

Malcom Gladwell (autor de the tipping point, libro bastante interesante) se ocupa de esto en Outliers ("Fueras de serie", publicado en castellano el mes pasado).

A mí me gustó mucho el post que hizo al respecto Kirai, aprender en diez años, así que copio dos extractos:

10.000 horas son más o menos 10 años seguidos dedicando una media de tres horas al día a la materia es cuestión. Si esas 10.000 horas se dedican antes de los 20 años parece ser que el efecto es mucho mayor. Estos artículos estudian varios casos de adolescentes “prodigio” que tocan el piano o el violín a niveles de genio. Resulta que todos estos adolescentes “prodigio” realmente no son tan “prodigio”. El resultado es fruto del sacrificio y concentración infinita de estos jóvenes, que desde los 4 o 5 años se han pasado la vida en casa tocando un instrumento musical. Cuando veo a alguien “prodigio” enseguida me empiezo a preguntar lo mucho que le ha costado y admiro su capacidad de sacrificio por lo que le gusta. En esta biografía de Mozart calculan que antes de empezar a destacar, ¡Mozart tocó el clavicordio unas 20.000 horas antes de cumplir los 10 años! Seguramente fue la primera persona de la historia que tocó tanto el clavicordio antes de los 10 años.

(...)

Henri Cartier-Bresson, uno de los primeros grandes fotógrafos de la historia daba el siguiente consejo a aquellos que querían aprender a sacar fotos “Tus primeras 10.000 fotos son las peores”. Con la llegada de la fotografía digital 10.000 fotos no parecen muchas, pero en la época de Henri Cartier-Bresson por cada foto los fotógrafos se pasaban más o menos una hora en el cuarto oscuro. Una hora por foto, 10.000 fotos… ¡10.000 horas!

Otro ejemplo es el consejo que daba Hemingway para aquellos que querían aprender a escribir, el decía: “It takes 1.000.000 words of crap” (“Hacen falta 1.000.000 de palabras de porquería”). Si hacéis cálculos a ojo de buen cubero, veréis que haciendo un esfuerzo bastante grande de escribir todos los días varios centenares de palabras, hacen falta muchos años para haber escrito ese primer millón de palabras de porquería al que se refería Hemingway.

Tampoco digo que hagan falta 10.000 horas exactas, lo que quiero decir es que cuando ves a algún aspecto de alguien que admiras, alguien que ha llegado muy lejos en algo, no tienes que pensar que es un “prodigio”, no tienes pensar que tuvo suerte, no tienes que pensar que es mucho más talentoso e inteligente que tú, lo primero que tienes que admirar es su capacidad de esfuerzo y sacrificio. Y si alguna vez quieres conseguir lo mismo que esa persona admirada debes esforzarte al máximo, no sólo durante un corto periodo de tiempo sino durante años y años, sin parar, sin parar, hasta conseguir tu propósito. No tengamos prisas en aprender, con la calma, pero SIN PAUSA.

Esto viene a que yo creo absolutamente en esta teoría en lo que al derecho respecta.

Me explico: un abogado obtiene su título luego de 5.000 horas de estudio. Y la teoría funciona, porque la práctica nos dice que sólo es medio abogado, está a mitad de camino y va a tener que seguir aprendiendo. Como profesional, un abogado no está estabilizado hasta que no ha pasado al menos diez años estudiando derecho.

Lo mismo funciona si uno no piensa en el abogado "de calle" sino en una carrera más "académica". Las "maestrías" que se cursan aquí suelen tener una duración total de 500 horas (aunque muchas veces son menos). Es poquísimo. Todo depende de cómo sea el "multiplicador" de la relación horas efectivas de estudio contra horas de clase. Cuanto más difícil y exigente sea la maestría, más horas extra requiere, más alto es el multiplicador. Con un multiplicador de dos (que sería lo estándar) esa misma maestría habría de sumarnos 1.000 horas.

Pongamos una materia importante, como por ejemplo derecho constitucional. Un alumno promedio de derecho constitucional le habrá dedicado unas miserables 150 horas a estudiarla. En ese momento, aún cuando la haya "aprobado", "con diez", tiene sólo el 1,5 % del camino necesario para llegar a ser un "especialista" en derecho constitucional. Al final, el título de verdadero "doctor" nos habrá de demandar, a su turno, diez mil horas de formación específica.

En conclusión: humildad, respeto y paciencia. No hay atajos. Y el mayor talento es la capacidad de mantenerse atento, interesado y enfocado, para que las 10.000 horas pasen lo más rápido posible.


PD. Obviamente, cuando hablamos de "estudiar" no nos centramos en la escena de chico-leyendo-libro-y-tomando-apuntes. "Estudiar" es mucho más que eso, hacer una exposición oral o preparar una ponencia es parte del estudio, ver Legally Blonde puede computarse como estudio, hablar de derecho con un taxista que quiere pena de muerte puede formar parte del estudio, y por supuesto, leer blogs de derecho también debe computarse como parte del estudio. Porque a los que se aburren de "estudiar", lo que les pasa es que, claro, se aburren de hacer siempre lo mismo: leer-libro-tomar-apuntes, y no se dan cuenta o no se dan tiempo para darse cuenta de lo amplio y rico y excitante que puede ser la idea de "estudiar".


Dos posts relacionados


- Mitos y verdades de las facultades de derecho.

- El derecho no es "sentido común".


12 comentarios:

  1. Otro buen post como siempre. También creo que no hay atajos para dominar una disciplina. Desde mi ingreso a la facultad (y quizás antes) me aconsejaron: tiempo y voluntad.

    Por otro lado recordar Legally Blonde y su curriculum perfumado, grrrrr, creo que esa película hay que descontarla de las 10000 hs.
    Saludos Dr.

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  2. muy muy bueno!

    coincido 100%, ser un "maestro" o saber mucho de algo requiere, más que todo, dedicación y esfuerzo. Algo de obsesión también.

    abrazo

    m

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  3. Gustavo, excelente el post, como me sumé hace poco tiempo a la lectura de tu blog, no había visto las entradas anteriores sobre los mitos de las facultades de derecho y el sentido común, que son complementarios.
    Estoy de acuerdo en que se requiere esfuerzo, dedicación y voluntad para trascender de la mediocridad imperante. Por supuesto que hay gente talentosa que tiene una mejor predisposición para dedicarse al derecho, pero como en cualquier otra disciplina no basta con eso. Hay que seguir aprendiendo a aprender, porque como decías en otro lado, difícilmente la solución de un problema jurídico esté en un único lugar.
    Y no sólo en lo que es el estudio del derecho, dependiendo un poco del ámbito de trabajo de cada uno, hay otras cosas que suman mucho. Lecturas ajenas a lo jurídico, conocimientos de matemática, contabilidad, economía y otras. Pero hay algo básico para lo cual uno puede tener una mayor facilidad, pero que también requiere esfuerzo, y es escribir -y en su caso exponer en forma oral- pasablemente.
    Teniendo en cuenta que nuestro procedimiento, al menos en todo lo que no es penal, es escrito, resulta fundamental redactar razonablemente y no cometer horrores de ortografía. Hoy, cada vez más se ven presentaciones judiciales en las que no se entiende qué piden o, inclusive, resoluciones de tribunales que están mal construidas, sin acentos o que parecen escritas hace cincuenta años. Esto podrá parecer fútil, por eso de que el juez "conoce el derecho" –con lo cual bastaría con plantear los hechos ya hacer la petición del caso-, pero la realidad indica que una mejor argumentación tiene mejores posibilidades de prosperar, para los litigantes e inclusive para un tribunal -que no quiere ver revocada su sentencia-. Y argumentar bien presupone, además de conocer el tema jurídico, presentarlo de forma adecuada para que sea comprendido y tenga sustento.
    A lo mejor me desvié un poco del punto del post, pero es algo que me preocupa, sobre todo como docente de la UBA al ver los serios problemas que tiene la media del alumnado para, por ejemplo, enhebrar ideas a partir de dos fuentes diferentes y exponerlas con alguna claridad y consistencia. Y revertir eso también requiere esfuerzo y dedicación.

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  4. Hago tres versículos medio fuera de tema, pero todo tiene que ver con todo.

    1. Este post es también una catarsis ante un nuevo episodio en el qoe volvimos a oir eso de que "el derecho es sentido común".

    ¡La puta que te parió, que va a ser "sentido común"!

    Te voy a hacer 58 preguntas básicas sobre teoría del acto administrativo, competencia federal, poderes no delegados, causalismo y finalismo, prescripción, tentativa, caducidad y perención, litisconsorcio, teoría de la imprevisión, cuestión federal, acción declarativa, y tratá de contestármelas con tu bonito "sentido común".

    Lo peor es que eso lo dicen tipos que son abogados y no se dan cuenta que así degradan su propia disciplina. Yo no oigo a médicos diciendo, "la medicina es sentido común".

    La teoría del "derecho como sentido común" tiene efectos horribles a varios niveles:

    - instala la falsa crencia de que existe "una respuesta" correcta y obvia (la del "sentido común", claro).

    - instala la falsa creencia de que el derecho "es fácil", que no hay que estudiarlo, sufrirlo, trabajarlo, sino siplemente, "intuirlo".

    - de los dos puntos anteriores se deriva que:

    * no procede esmerarse en la argumentación, porque las cosas simples son autoevidentes y no deben sobreexplicarse.

    * el que no concuerda con la respuesta estándar, es bobo o lunático, le falta "sentido común".

    2. En cuanto a lo que dice Bebo, es un problema serio, porque en la facultad no tenemos ni tiempo ni pedagogía para suplir esa falencia de formación de pre-grado y al mismo tiempo desarrollar los contenidos de la materia.


    3. Uno, como profesor, debería también creer que un buen maestro tiene que servir de "atajo" hacia las diez mil horas. Pero el mejor maestro no es necesariamente el que más sabe, sino el que mejor enseña, y a nosotros, nadie nos enseña a enseñar.

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  5. El doctorado promedio dura 8 anhos
    (http://www.nytimes.com/2007/10/03/education/03education.html?ex=1192075200&en=624ab47488dd0734&ei=5070&emc=eta1)
    yo apunto a 5
    la logica es: 40 horas de trabajo semanales (algunas semanas mas, otras menos)
    50 semanas se trabajan por anho
    para llegar a 10 mil horas =5 anhos.

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  6. 10k horas suena un poco mucho, sobre todo en algunos campos (imaginemos a un programador que quiere dominar un lenguaje nuevo: en 10 años tranquilamente puede ser una tecnología obsoleta). Pero si, en principio también comparto la teoría. Promediando (o casi, déjenme soñar) la carrera, me doy cuenta de que uno no termina de aprender en la facultad ni el 70% de lo que necesita. De hecho, personalmente me pasa todo lo contrario: toda la vida aprendí más afuera de las aulas que adentro.

    Nota al margen (y sobre texto citado): Es verdad que Cartier Bresson decía eso de las 10.000 fotos, pero el no hacía su propio revelado. De hecho, el encargaba que le ampliaran un milímetro de celuloide vacío junto con la foto, como prueba de que no había manipulación en el cuarto oscuro (ojo, hay algunas excepciones a la regla, pero en general era así). Para HCB, el laburo terminaba al apretar el disparador. Era parte (junto con Dorothea Lange, entre otros) de la tradición de fotógrafos técnicamente mediocres pero de ojo brillante, posiblemente nacidos antes de su tiempo (hoy con autofocus, autoexposición y auto-todo-menos-encuadrar tendrían las manos libres para desarrollarse artísticamente de manera mucho menos trabajosa)

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  7. Es la segunda vez en poco tiempo que se hace referencia a la pelicula Legaly Blond.
    Interpreto que la referencia es una ironía. Esa película me pareció pésima, con los lugares comunes de las películas de abogados y probablemente hecha por gente que no conoce demasiado del asunto.

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  8. No es irónica ni deja de serlo, Legally Blonde es una película inimputable y Reese nos gusta mucho, al mismo nivel de Scarlett Johansson y Andrea Politti.

    No vi la uno entera, sólo los primeros 10 minutos y una parte de una clase donde hablan de la diferencia entre actus reus y mens rea (está bien, no tendrían por qué saberlo porque es common law, pero yo me pregunto cuantos penalistas lo saben).

    En cuanto a la 2, creo recordar que tiene una gaffe institucional, porque toda la votación transcurre en una sola cámara (¿y la otra?). Pero hay que verlas, como decía Coleridge, con una suspensión de la incredulidad.

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  9. Ok, entonces no era una ironia. Coincido con la apreciación acerca de Andrea Politti, en tanto que actiz dramática, no asi como conductora del engendro ese que solía conducir.

    De gustibus et coloribus...

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  10. a veces pienso q estudiar es aburrido y que la practica sera mas divertida, por lo tanto mas facil de sumar horas! buen post!

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  11. Este es un post excelente. Yo soy pianista (no profesional, pero pianista al final de cuentas). Entonces, mis primeros pasos en el piano fueron un desastre pero aprendí valiosas lecciones de aprendizaje que, desafortunadamente, no se utilizan en instituciones educativas, como lo es: LA PRÁCTICA.

    Antes de tocar piano, tuve que aprender teoría de música. Pero no teoría de los "grandes de la música del siglo antepasado" ni nada por el estilo. Sino conocimientos prácticos que pudiera aplicarse de inmediato.

    Hoy doy clases de piano, principalmente a niños. Y usualmente todos practican solamente antes de mi clase, dejando abandonado el piano en toda la semana. ¿Qué ocurre? Nunca avanzan! Se quedan estancados en el mismo nivel.

    Ojalá las instituciones educativas implementaran más métodos prácticos de enseñanza. Lo que hacemos hoy en día es equivalente a querer aprender a andar en bicicleta leyendo libros. ¿Puedes aprender a nadar, o andar en bicicleta o a usar software solamente leyendo un libro? ¡Claro que no! Para ser master en una destreza, disciplina o profesión tienes que ir y "subirte a la bicicleta REAL y caerte una y otra vez".

    El cerebro es una computadora increíble. Y un pequeño "hack" que le aprendí es que, cuando necesito aprender (una partitura de piano por ejemplo) algo importante, duermo 8 horas. El proceso del sueño hace que el cerebro grabe más permanentemente el conocimiento aprendido durante el día. Y me he maravillado al ver que al día siguiente soy mejor de lo que fui ayer. Por ejemplo con el piano, puedo ver como mis manos se mueven con mayor facilidad entre las teclas, sin cometer los errores previos.

    Yo estudio administración de empresas y, desafortunadamente, no puedo decir que haya aprendido algo realmente valioso en el salón de clases. A decir verdad, mi profesión no es algo que se pueda aprender sin la práctica. Me di cuenta de que (al menos mi carrera profesional) es algo que debes estudiar para COMPLEMENTAR cuando ya trabajas, eres gerente, directivo, o algo. Por supuesto, esto es solamente mi apreciación y experiencia personal. Pero así me siento.

    La práctica es creadora de masters en cualquier disciplina. Pero también, "practicar" invirtiendo tiempo en tonterías (como ver televisión) te convierte en algo no tan positivo.

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